viernes, 31 de enero de 2020

Concilian las dos versiones sobre la fundación de Celaya

Atrio, templo de la Asunción y monumento a la fundación en el barrio de El Zapote.


*El 12 de octubre de 1570 y el 1 de enero de 1571, son fechas significativas*Hay una nueva propuesta para celebrar la fundación el uno de enero*Conviene analizar el cambio, dice el historiador Rafael Soldara



POR AGP

Las discrepancias sobre la fecha de la fundación de la “Villa de la Purísima Concepción de Zalaya”, una el 12 de octubre de 1570 y la otra el uno de enero de 1571, en el fondo no existe: la primera corresponde al día en que el virrey Martín Enríquez de Almanza firmó la autorización para fundar la villa y, la segunda, al día en que se ejecutó la autorización, tal como lo establecía el documento.

La tradición de celebrar el 12 de octubre la fundación de la hoy ciudad de Celaya la atribuyen al cura párroco don Francisco María Góngora, quien en 1865 propuso construir un momento en el sitio donde se suponía estuvo el histórico mezquite (en el antiguo barrio de El Zapote), para celebrar el tercer centenario de la fundación, en 1870. La iniciativa no se realizó por falta de recursos, pero se concretó en 1908 y se reforzó en la década de los 50, del siglo XX, con la publicación de la “Historia de la ciudad de Celaya”, de don Luis Velasco y Mendoza, respaldada por la Asociación de los Celayenses Radicados en México, quienes tuvieron un peso específico para la celebración del IV Centenario de la fundación de la ciudad, en 1970, junto con un grupo de vecinos de la ciudad que se integró para este fin.


José Antonio Martínez Álvarez, historiador, publicará su
libro sobre la fundación de Celaya.

El historiador José Antonio Martínez Álvarez, en su libro “La Fundación de Celaya, Gto.”, próximo a imprimirse y del cual obtuvimos una copia digital, realiza una estudio profesional de los diferentes textos publicados, del mismo texto de la autorización para la fundación y de otros documentos, principalmente de lo consignado en la “Historia de la Ciudad de Celaya”, de don Luis Velasco, así como en “Narraciones y Leyendas del Bajío” y “Celaya, tres siglos de historia”, de Don Rafael Zamarroni Arroyo, a quienes se les ha identificado como los protagonistas de una y otra versión, dividiendo las opiniones y posturas de muchos celayenses.

El análisis realizado por el licenciado Martínez Álvarez es amplio, pues además busca esclarecer el lugar de la fundación o los lugares de los diferentes actos que el virrey Enríquez de Almanza ordena realizar para llevar a cabo la fundación, el número y nombres de los fundadores e identificar al religioso que celebró la misa al Espíritu Santo, previo a la elección e instalación del primer cabildo.





EXAMEN COMPARATIVO

Del examen comparativo, que el historiador Martínez Álvarez hace de los textos de Luis Velasco y Rafael Zamarroni, concluye no existe discrepancia sustantiva en los elementos esenciales, ya que en los dos se establecen, al menos, dos coincidencias: 1). “Que el primero de enero de 1571 se constituyó la nueva villa con la elección de las primeras autoridades, previo al oficio de la Misa del Espíritu Santo que se ordenara en el pliego emitido por el virrey Enríquez de Almanza el 12 de octubre de 1570; 2). Tampoco discrepan ambas versiones en cuanto a que los fundadores procedían de Apaseo, y sólo difieren en cuanto al número de los mismos, pues mientras Velasco y Mendoza asienta que no sólo se presentaron los treinta que se requerían en la cédula de mandamiento virreinal, sino que ascendieron a treinta y cinco, Zamarroni Arroyo señala primero que el número era de treinta, y párrafos adelante, que se había elevado a cuarenta, y además, que tuvo la fortuna de descubrir el instrumento notarial que da fe de dicho histórico acontecimiento, levantada por el escribano público de Apaseo, Beltrán González de la Mora”.

"Yo Dn. Beltrán González de la Mora, Escrivano Pu-co del Pueblo de Appasseo doi fee q- oi dia de año nuebo primero de henero de mil y quinientos setenta y un años cumpliendo con el mandam-to de su Exa. el Señor Visorrei Governador e Capitan General de estos Reinos; después de aver oído una Missa del Espíritu Sancto se juntaron y congregaron en el sitio que se nombra del Sappote asta quarenta ombres cassados e fundaron la Villa de Ntra. Sra. de la Concepción de Zalalla i aviendo echo elecsión por mandado de su Exa. Nombraron Rexidores Capitulares de la d-cha Villa a Dn. Miguel Juan de Santillana, Dn. Diego Peres Lemos, Dn. Domingo Martines e Dn. Lepe Garsia y entre estos quatro elixieron Alcalde Ord-o de primer boto a Dn. Domingo de Silba e de segundo botto a Dn. Juan Freire i para q-coste por Antemi doi fee. Dn. BELTRAN GONZALEZ DE LA MORA.—Escrivano Pub-co, (Rúbrica)".

Y p-a VERDAD LOSIONE.

En conclusión, sobre este punto, ambos historiadores establecen lo esencial: el 12 de octubre de 1570 se firmó el permiso de la fundación, con todas las justificaciones que ahí se dan y que tal orden se ejecutó el uno de enero de 1571.
Mural sobre la Fundación de Celaya en el Barrio de El Zapote.


LA DISCREPANCIA DEL FESTEJO SURGIÓ EN 1865
Aunque en los mismos textos de cada uno de los historiadores analizados hay discrepancias en diversos datos que ofrecen, el hecho de mayor relevancia para festejar la fundación de la ciudad el 12 de octubre y no el uno de enero, se atribuye al cura párroco don Francisco María Góngora, quien en 1865 se propuso construir un momento para conmemorar el tercer centenario de la fundación, en 1870, en el mismo sitio donde se suponía estaba el histórico mezquite (en el antiguo barrio de El Zapote), el cual no se llegó a concretar por falta de recursos, sino hasta 1908, siendo presidente de la República, don Porfirio Díaz; arzovispo de Morelia, don Atenógenes Silva; gobernador del Estado, don Joaquín Obregón González; Jefe político, don Perfecto I. Aranda; y cura párroco don Francisco María Góngora, que fue cuando se inauguró y bendijo el monumento erigido en conmemoración de la fundación de la ciudad, de acuerdo a un documento hallado en una botella que se dejó al pie de la columna, donde también se mencionan los nombres de los padrinos de la ceremonia.

"En la ciudad de la Purísima Concepción de Celaya, Estado de Guanajuato, Parroquia de la Arquidiócesis de Michoacán, siendo Presidente de la República el insigne Gral. D. Porfirio Díaz; Arzobispo el Illmo. y Rmo. Sr. D. Atenógenes Silva; Gobernador del Estado, el Sr. Lic. D. Joaquín Obregón González; Jefe Político, el Sr. D. Perfecto I. Aranda y Cura Párroco D. Francisco María Góngora. En el Barrio del Zapote, lugar donde según la constante tradición y a la sombra de un corpulento mezquite se hizo erección de la ciudad [cursivas nuestras], se celebró la primera Misa y se juró Patrona a la Soberana Emperatriz de los cielos y de la tierra, a la Santísima Madre de Nuestro Divino Redentor Jesucristo, en el bellísimo y arrobador Misterio de su Inmaculada Concepción, a los 12 días del mes de octubre del año del Señor de 1908 mil novecientos ocho, se inauguró y bendijo el monumento erigido en conmemoración de la fundación de la ciudad [cursivas nuestras], a las cinco de la tarde, con numerosa asistencia, y siendo padrino del solemne acto los M.R.R.P.P. Guardián de San Francisco, Fr. Odorico Peñaflor, Comisario de Terceros Fray Daniel Hernández, Capellán de la Sta. Cruz Pbro. D. Basilio Solorio, Prior de S. Agustín Fr. Mariano A. Villagómez, Capellán de la Compañía Pbro. José María Carranco, Comendador de la Merced Fr. Leobardo González, Vicario prior del Carmen Fr. Antonio María de Guadalupe, Superior de los Misioneros del Inmaculado Corazón de María, Dr. Domingo Carpi, Presidente de la Corporación de Diputados Lic. Manuel Concha, Diputados D. Luis Romero y D. Octavio Ortega, Presidente del "Círculo de Obreros Católicos" D. José Reynoso, Secretario de la misma Asociación, D. Eleuterio S. García, D. Ciro Valenzuela, Srs. De la Colonia Española: Vice-Cónsul D. Agustín González, D. Manuel San Román, D. Agustín Du-Pond, D. Francisco de Asís Lizalde, D. Librado Rosillo, D. Antonio de P. Mújica, D. Ramón Reynoso, D. José Torres, D. Félix López, Dr. D. Francisco de P. Mendoza, Dr. Francisco Paredes, D. Ramón Guerra, D. Francisco Reynoso, D. Macedonio Pérez y D. Francisco Delgado.

"Y para constancia se levantó la presente acta, que firmaron.
"Celaya, 12 doce de Octubre de 1908 mil novecientos ocho".


Este documento fue hallado en 1966, de acuerdo a noticia publicada en El Sol del Bajío: "Es un mensaje a la posteridad celayense al hallar una botella", Periódico El Sol del Bajío, Celaya, Gto., Martes 12 de Julio de 1966, Núm. 6,211.


ERRORES EN LA INSCRIPCIÓN DEL MONUMENTO CREARON MAYOR CONFUSIÓN


La inscripción en el monumento de la fundación en el
barrio de El Zapote es la que ha causado 
las mayores controversias.

Si bien son varios las monografías y libros de historiadores guanajuatenses que dan por hecho que la fundación de Celaya fue el 12 de octubre de 1570, el mayor error se encuentra en la inscripción del monumento a la fundación que se construyó e inauguró el 12 de octubre de 1908 que perdura hasta nuestros días, pese a que se ha pugnado para que se corrija, el cual a la letra dice:
“La Ciudad de Celaya fue fundada por cédula real siendo virrey Dn. Martín Enríquez de Almanza, bajo la protección y grandioso amparo de la Sma. Madre de Dios, en el misterio de su Inmaculada Concepción el 12 de octubre del año del Señor de 1,970”.


Con ello, a partir de la inauguración del monumento, cobró vigencia y tradición la celebración del 12 de octubre, como aniversario de la fundación, “avalado” por los personajes distinguidos que ahí se mencionan.

El error se reforzó a partir de la segunda mitad del siglo XX, con la publicación de la “Historia de la Ciudad de Celaya”, de don Luis Velasco, quien era cuñado del Presidente de la República don Miguel Alemán Valdez, y miembro distinguido de la Asociación de los Celayenses Radicados en México, que en esos años tenía preponderancia en las decisiones de la ciudad.

En vísperas de la conmemoración de los 400 años la fundación de la Villa, hoy ciudad de Celaya, se buscó la forma de arreglar las discrepancias y pese a los argumentos esgrimidos por don Rafael Zamarroni y otros ciudadanos, en diversas ocasiones, al final prevaleció la decisión de celebrar la fundación de la ciudad el 12 de octubre, fortaleciéndose con la conmemoración del descubrimiento de América.

Algunos de los que han apoyado que el festejo se haga el 12 de octubre han sustentado su dicho en que la firma del documento se hizo el 12 de octubre de 1570, del cual derivan las demás acciones, como lo consignó el Cronista Enrique Jiménez Jaime en la “Crónica de Celaya”, Tomo I, de mayo de 1977:

“Nosotros estamos convencidos de que la fecha legal, conforme a Derecho, es la del 12 de octubre, puesto que en tal fecha se firmó el documento del cual se derivaron, posteriormente, por mandamiento, todas las acciones de todas las índoles, inherentes a una fundación.

La del 1º de enero, cívicamente debe de ser importantísima en la vida de los Celayenses, puesto que en tal ocasión, por mandamiento, se eligió el primer Ayuntamiento a base de cuatro Regidores, los cuales después de nombrados y elegidos, nombren y elijan dos Alcaldes ordinarios, de los más viejos y honrados que entre ellos hubiere… y todo lo anterior, también por mandamiento, después de haber oído una Misa del Espíritu Santo, según reza el documento firmado por Enríquez de Almanza.

En el análisis del historiador Martínez Álvarez se cita que, así como en el caso de la tradición del 12 de octubre, la del 1° de enero encontró partidarios, desde el año de 1908, cuando Zamarroni Arroyo comenta que empezó la distorsión histórica sobre la fundación, mencionando -el historiador Martínez Ávarez- que el Lic. Manuel Concha, el 18 de septiembre escribió una síntesis histórica del Distrito de Celaya, a petición del Jefe Político, Perfecto I. Aranda, consignando que la ciudad de Celaya, "fue fundada el primero de enero de mil quinientos setenta y uno en cumplimiento de la autorización al efecto expedida por el Virrey de México Don Martín Enríquez de Almanza el doce de octubre de mil quinientos setenta, bajo el título de Villa de la Purísima Concepción de Zalaya".

Esta opinión avala, en efecto -agrega el historiador-, la tesis de Zamarroni Arroyo, en el sentido de que existía la tradición favorable al 1° de enero, sin otra en contra hasta ese momento; sin embargo, Martínez Álvarez advierte “una flagrante contradicción, ya que el nombre del Lic. Manuel Concha figura como "Presidente de la Corporación de Diputados", en la lista de los personajes que firmaron el documento que se inclinó por el 12 de octubre, y colocado dentro de una botella, como cápsula del tiempo, al pie de la columna en el Barrio del Zapote”.

Cita también la postura ecléctica del periodista Manuel Urbina quien avala el festejo del 12 de octubre, aunque dice que la del uno de enero también se debe festejar, pues es la fecha en que se instaló el primer cabildo de Celaya.

El palacio municipal de Celaya se ubica en el lugar donde algunos aseguran que se hizo la fundación de Celaya, lo cual a juicio del historiador Martínez Álvarez no puedo ser, pues no existía la traza de la ciudad, pues ésta junto con la entrega de solares se hizo tres años después.


NUEVO PLANTEAMIENTO PARA FESTEJAR LA FUNDACIÓN EN ENERO DE 2021

En defensa de lo consignado por Zamarroni Arroyo y convencidos de que los hechos más contundentes sobre la fundación de Celaya se realizaron el uno de enero de 1571, un grupo de ciudadanos celayenses, como el profesor Jorge Gordillo, el mismo historiador José Antonio Martínez Álvarez, Alfonso Montero y algunos clérigos, han propuesto que el 450 Aniversario de la Fundación de la Celaya, que está en puerta, se celebre el uno de enero de 2021.

Para este evento, o en el marco de estos festejos, se programa, precisamente, la publicación del libro la “Fundación de Celaya, Gto.”, del historiador José Antonio Martínez Álvarez, el cual exista ya en su versión digital.

Aunque no de manera oficial, se dice que la autoridad ha estado analizando este planteamiento para determinar la fecha del festejo y las actividades que se van a realizar, aunque ya circuló entre algunos ciudadanos un logotipo para tal conmemoración, donde se consigna las fechas 1 de enero de 1571 - 1 de enero de 2021.

SE DEBEN VALORAR LAS DOS FECHAS: SOLDARA

Rafael Soldara Luna

Al respecto, el historiador Rafael Soldara Luna, director del Museo de Historia Regional de Celaya, considera que las dos fechas son importantes, porque establecen momentos distintos de un mismo objetivo; por lo que, se deben valorar las dos y darles su justa dimensión.

Por la tradición de celebrar la fundación de la ciudad el 12 de octubre, la cual ya está contemplada en la efemérides del municipio, conviene analizar jurídicamente la conveniencia de cambiarla y hasta qué punto debe ser una decisión administrativa o del Ayuntamiento, considerando que estamos próximos a celebrar los 450 años de la fundación de Celaya.



domingo, 19 de enero de 2020

El verdadero origen de El Señor del Zapote

El Señor de la Clemencia, antes Señor del Zapote. (Foto del Museo de Historia Regional de Celaya).


*Según el historiador Zamarroni Arroyo revela una historia que no se había contado antes


POR AGP

CELAYA, GTO.- El Cristo, nombrado por los indios del Pueblo de la Asunción como “El Señor del Zapote”, que por tradición popular dio el nombre al hoy barrio de El Zapote, tuvo su origen en un hallazgo de la imagen, en las inmediaciones del Puerto de Chamacuero, por un grupo de vecinos de la Asunción, que venían de San Miguel de Allende; la imagen, casi de la talla de un hombre, estaba “entre las zarzas que crecían al pie de un añoso zapote”. Por eso tenía fama de “aparecido”.
Se dice que el Cristo, “con fama de aparecido”, era muy milagroso y venían de todas partes a pedir sus favores, hasta que un clérigo, en el primer tercio del siglo XIX, decidió darle un mejor nombre, el Señor de la Clemencia, pues le parecía indigno el nombre de El Señor del Zapote.
Pese a las protestas de los pobladores, que pidieron a la Santa Inquisición reconsiderar la sentencia, dada por comprobar (?) que protegía a los rebeldes, no hicieron caso a sus peticiones. En represalia, los pobladores acordaron denominar al poblado “BARRIO DE EL SEÑOR DEL ZAPOTE”, derivando después en barrio de El Zapote y al cristo de los naturales SEÑOR DE LA CLEMENCIA, como se los imponían.
De esta forma, dice el historiador, acabaron así con la tradición y con múltiples milagros que le atribuían, en lo cual competía con el Señor del Hospital de Salamanca.
Cristo del Señor del Hospital, de Salamanca. (Foto del blog del Señor del Hospital).

DISCREPANCIA EN LAS FECHAS DE LOS HECHOS
Con discrepancias en las fechas, por los historiadores y por los mismos relatores franciscanos, existen dos narraciones de hechos sobre las imágenes de Cristo Crucificado, entregadas por el obispo Don Vasco de Quiroga a los religiosos San Felipe, San Miguel de Allende y Xichú, quienes murieron emboscados por chichimecas en las inmediaciones de Chamacuero, cuando transportaban las imágenes.
El primer relato ubica el hecho en 1585; en tanto que el segundo, relacionado con “El Señor del Zapote”, del Pueblo de la Asunción, lo sitúan a principios de la segunda mitad del siglo XVI.
Al respecto, el historiador Rafael Zamarroni Arroyo, quien cita como fuente del primer relato la Revista “TRENTO” del Seminario de Morelia, y para el segundo un “ejemplar rarísimo”, de la “HISTORIA DE ALGUNAS IMÁGENES DE CRISTO VENERADAS EN LA NUEVA ESPAÑA”, que le facilitó el canónigo Juan Manuel Rodríguez, luego de un análisis concluye que se trata del mismo hecho en que los franciscanos portadores de la imágenes fueron emboscados y asesinados por los chichimecas en las inmediaciones de Comonfort y que el segundo es la continuación del primero.
Capilla de El Señor de la Clemencia, antes Señor del Zapote y el nuevpo templo de la parroquia de la Asunción. (Foto del archivo del Museo de Historia Regional de Celaya)
CREACIÓN DEL PUEBLO DE LA ASUNCIÓN
Para aclarar lo anterior, Zamarroni Arroyo cita que el Pueblo de la Asunción, hoy barrio de El Zapote, fue credo entre 1560 y 1562, por el capitán Don Juan de Villaseñor y Orozco, enviado del Virrey, dándole asiento en el caserío del pueblo otomí Nattahí, de conformidad al ordenamiento de la Real Cédula de Reducción de Indios, del Rey Felipe II, del 15 de febrero de  1545, mediante la cual se ordenaba la creación de pueblos de indios para evitar que anduvieran errantes, so pena de ser tenidos por rebeldes al rey y ser perseguidos y exterminados; este poblado se sumó a la Provincia Indígena de Acámbaro, junto con San Miguel Octopan y Chamacuero, donde tenían su sede su propio gobernador.
El Hallazgo del Cristo, nombrado como El Señor del Zapote, de acuerdo al historiador Zamarroni, ocurrió en el transcurso de 1563, ya que fue en 1564 cuando se expuso a la veneración pública en la ermita del Pueblo de la Asunción; es el mismo Cristo que ocupaba el lugar principal en la Misa al Espíritu Santo, que se celebró ahí, el día uno de enero de 1571, cuando la fundación de Celaya.
Señor de la Conquista de San Felipe.
EL SEÑOR DE LA CONQUISTA DE SAN FELIPE Y DE SAN MIGUEL EL GRANDE
Para precisar la fecha del primer relato, que cita el 8 de enero de 1585, consigna Zamarroni que para ese año Don Vasco de Quiroga estaba por cumplir 20 años de haber fallecido. También se dice que Don Vasco de Quiroga bendijo tres crucifijos, una para San Felipe, otro para San Miguel el Grande y el tercero para Xichú.
Después del atentado a los religiosos, sólo se menciona en el primer relato el rescate de dos crucifijos y de dos cuerpos, el de fray Francisco Doncel y el de fray Pedro de Burgos, que fueron llevados a San Miguel, pero no se cita a fray Antonio de Ulloa, que venía de Xichú. Los cristos se veneran en San Miguel y San Felipe con el nombre de El Señor de la Conquista.
El historiador supone que el tercer Cristo fue el que hallaron las mujeres, que luego trajeron al Pueblo de la Asunción y que llamaron El Señor del Zapote, hasta que le quitaron ese nombre, después de casi tres siglos de prodigios y milagros, a pesar de que se dice que el poblado quedó vacío por una inundación en 1692, volviendo a reaparecer un siglo después, en 1792, en calidad de barrio de la Asunción o barrio de El Señor del Zapote.
 
La imagen de El Señor de la Conquista de San Miguel de Allende, uno de los tres cristos elaborados en Patzcuaro, Mich. a mediados del siglo XVI , con la técnica de pasta de caña de maíz.
LOS CRISTOS HECHOS DE PULPA DE CAÑA DE MAÍZ
Aunque también existen discrepancias sobre los artesanos o artistas que elaboraron los cristos, algunos historiadores los atribuyen al español Matías Cerda, que llegó a la Nueva España por el año de 1538, quien aprendió de los purépechas la técnica de la elaboración de la pasta de caña mezclada con bulbos de orquídeas; en tanto que Rafael Zamarroni asegura que son obra de un indio tarasco llamado Juan, quien era sacerdote de la diosa Xataranga, que después se convirtió en escultor cristiano.
La particularidad de estas obras es que, al ser elaboradas con el corazón de la caña de maíz, resultaban livianas para ser transportadas en las procesiones y peregrinaciones. A uno y a otro se atribuyen tanto las imágenes de cristos como de la virgen María, que existen en varios templos de la región, como Nuestra Señora de la Salud, que se venera en Pátzcuaro; Nuestra Señora de las Luces, en Salvatierra; el Señor del Hospital, en Salamanca; el Señor de la Conquista en San Felipe y el de San Miguel de Allende, así como El Señor del Zapote.
El hallazgo de la imagen en las inmediaciones de Chamacuero. (Foto del Museo de Historia Regional de Celaya.

RELATO DEL HALLAZGO DEL SELOR DEL ZAPOTE
El Primer relato que consigna Rafael Zamarroni en su libro “Celaya, tres siglos de historia”, se refiere al ataque y muerte de los franciscanos que transportaban estos cristos, que también describe el historiador Luis Velasco, sólo que éste lo ubica en 1575; en tanto, el segundo, que aquí transcribimos, cuenta el hallazgo del Cristo, con fama de aparecido” llamado Señor del Zapote.
La segunda relación dice: “Se iniciaba la segunda mitad del siglo XVI, cuando ocurrieron estos hechos que, además de ser extraordinarios, tienen mucho de milagroso y sobrenatural. Viniendo de la villa de San Miguel, que ya lo era desde 1560, rumbo a su pueblo de Nuestra Señora de la Asunción, que se encuentra en los términos de este Obispado de Michoacán, algunos indios otomites, de los ya convertidos a Nuestra Santa Religión, y por ende, ya cristianizados: en un grupo separado, venían las mujeres, las cuales, tal vez por el cansancio que les había producido el subir y bajar empinadas cuestas y laderas, se habían quedado a la zaga. Al bajar dichas mujeres al fondo de un barranco muy pedregoso, donde corría un arroyo, buscaron un remanso de la corriente para poder beber, y estando en la dicha dilixegencia, vieron en suelo de la opuesta orilla, entre las zarzas que crecían al pie de un añoso zapote, un Santo Cristo grande, casi de la talla de un hombre.
Pasado el estupor y la sorpresa que les produjo aquel hallazgo, cruzaron la corriente y al acercarse vieron que el sagrado bulto, yacía cubierto de sangre, y tenía una flecha clavada en su sacratísimo costado; la flecha era un chinapo negro, como lasa que usan los bárbaros chichimecos; grandes manchas de sangre coagulada cubrían el suelo, algunas ya ennegrecidas por el sol y… ¡Oh!, prodigio… en el tronco del árbol de zapote, estampada con sangre, se vía una mano, como si el Señor, ya herido de muerte, hubiera pretendido incorporarse, y para lograrlo, hubiera buscado el apoyo de aquel tronco.
Las mujeres indígenas, afligidas y grandemente impresionadas por el doloroso cuadro que tenían ante sí, prorrumpieron el plañidero llanto, permaneciendo así, hasta que los varones, cansados de esperar, volvieron en su busca. Reunidos ambos grupos, los indios también fueron partícipes de aquel dolor inmenso.
Al fin, acordaron llevar hasta la capilla de su pueblo, aquella divina imagen del Redentor, a cuyo efecto, la colocaron sobre unas improvisadas angarillas, y después de cubrirla con ramajes y flores silvestres, se pusieron en marcha, no sin increpar previamente, en medio de amargas lágrimas, a los bárbaros chichimecos, que tan despiadadamente habían sacrificado a tan gran Señor.
Esta imagen de Jesús Crucificado, en la que aún se aprecia la sangre derramada, porque no ha habido quien se atreva a limpiarla con sus impuras manos, se encuentra en la capilla de los naturales, en el pueblo de Nuestra Señora de la Asunción, donde cada día que pasa es más venerada, no sólo por los indios otomites de aquel lugar, sino que extendida su fama por todo el Reino, por su fama de “Cristo Aparecido” concurren gentes de todas partes, aún de lejanas tierras, ya para rendirle pleitesía al “Milagroso Señor de El Zapote”, ya para implorar el remedio a sus necesidades, o simplemente para darle gracias por los favores y beneficios recibidos…”.
El tiempo terminó de confirmar el nombre de “MILAGROSO SEÑOR DEL ZAPOTE”, que impusieron a aquella imagen los indígenas, en atención a las extraordinarias circunstancias en que fue encontrada por ellos, al pie de un árbol de zapote, cuyo nombre conservó por cerca de tres siglos, hasta que quiso Dios que un clérigo ignorante, vino a matar la gallina de los huevos de oro, al cambiarle aquel nombre por el que supuso más adecuado de “Señor de la Clemencia”, que ahora lleva sin pena ni gloria, porque perdida la fe que le profesaba en su antigua advocación, dejó de hacer aquellos portentosos milagros que se le atribuían, viniendo a menos su crédito, debido a que la misma vulgaridad del nombre que se le dio, éste ya fue insuficiente para hacer pensar a las futuras generaciones en el origen divino atribuido a esta imagen por los indios otomites del “Pueblo de Nuestra Señora de la Asunción”.
Opina el historiador Rafael Zamarroni que, si no se hubiera cometido semejante aberración, quizá a la fecha, la piedad de las gentes ya le hubieran erigido un hermoso santuario como lo levantó al Señor del Hospital en la ciudad de Salamanca.

PUEDE VER:
EL BARRIO DE EL ZAPOTE
http://oralemx.com.mx/el-barrio-de-el-zapote-su-nombre-y-su-importancia-para-los-celayenses/

EL SEÑOR DE LA CONQUISTA DE SAN MIGUEL
El Cristo de la Conquista de San Felipe. (Foto de la página “Gaudium”).

EL SEÑOR DE LA CONQUISTA DE SAN FELIPE

domingo, 12 de enero de 2020

Tierras Negras, un barrio de Celaya que destaca por su espíritu de trabajo y festivo



El templo de Tierras Negras, donde se venera a la Virgen de Guadalupe, pintada sobre un tablón de mezquite.

*Desde mediados del siglo XIX se convierte en un referente religioso y por el rescate de las tradiciones de las culturas indígenas y populares

Por AGP

El Barrio de Tierras Negras, además de ser un referente para los celayenses, por las gorditas de masa con chile, queso y manteca, las llamadas “Gorditas de Tierras Negras”, también su templo se ha convertido en un centro de religiosidad popular, que atrae a muchos peregrinos de diversas partes de la región, preservando tradiciones de origen indígena, como las danzas, los coloquios, la música y la romería. Desde 1864, año en que se inauguró el templo, hace 156 años, las fiestas en honor a la Virgen de Guadalupe, se celebran el 12 de enero.
Aunque los historiadores consultados, como Don Luis Velasco, el maestro Fulgencio Vargas y Don Rafael Zamarroni, entre otros, no precisan la fecha de su fundación, coinciden en que es uno de los primeros barrios de indígenas, quienes llegaron de otras partes y se asentaron alrededor de Celaya para trabajar en la construcción de los primeros edificios públicos de la villa.
Sin embargo, en una primera lista de los barrios, de 1597, 26 años después de la fundación de Celaya, sólo mencionan: El Zapote, la Resurrección, San Antonio y Santiaguito, aunque un texto de la página oficial del Barrio de Tierras Negras: https://tierrasnegras.org.mx/ubicacion-y-origenes/ dice: “Los orígenes del barrio: Este barrio era uno de los 10 pueblos de indios que habitaban esta región antes de la conquista de los españoles, lo conformaban indios, otomíes y chichimecas. Y era el Barrio de Guadalupe, pero con la llegada de la Virgen de Guadalupe que se venera en la capilla de este lugar, tomo el nombre de Tierrasnegras”.

Mural de la leyenda de la Virgen de Guadalupe de Laureano Collante.

EL BARRIO DE GUADALUPE TOMA EL NOMBRE DE "TIERRAS NEGRAS"

El padre Rogelio Segundo, rector del templo, coincide con varios historiadores en el sentido de que el actual nombre del barrio le viene por el apellido Tierras Negras, que adoptó la familia Collante, debido al milagro de una imagen de la Virgen de Guadalupe, que traían desde San Diego de la Unión, al convertir en tierras negras y productivas, las tierras grises y áridas, que les dieron al llegar a Yustis, en las inmediaciones de Celaya; además de otros milagros que los pobladores le atribuyeron a la imagen, donde empezó a ser venerada por mucha gente.
Al tener que dejar la Hacienda de Yustis, porque el hacendado, viendo que llegaba mucha gente, no quería que ahí se construyera un templo, por lo que Laureano Collante, casado con una hija del hacendado, buscó un lugar en el vecindario, digamos del Barrio de Guadalupe, trayéndose consigo la imagen milagrosa de la Virgen de Guadalupe, que está pintada en una tabla de mezquite; hasta acá los siguió la gente diciendo: “vamos a ver a los Tierras Negras” y fue así como popularmente este nombre se impuso sobre el de “Barrio de Guadalupe”, aunque se venere a la virgen con la misma advocación.
Las leyendas o historias de milagros atribuidos a la imagen, desde el favorecer a los antiguos poseedores con buenas cosechas, librarse de ser consumida por el fuego y sanar a mucha gente, están representadas en una serie de murales pintados en las paredes del templo.

La fiesta de la Virgen se celebra el 12 de enero desde 1864 en se inauguró el templo.

 CARACTERÍSTICAS DEL BARRIO

En la página oficial se indica que una de las características del Barrio es que es de gente trabajadora, en comercio, albañilería, carpintería, elaboración de comidas, talleres diversos y otros. El barrio tiene vida y movimiento desde que amanece, hasta entrada la noche.
Su gente es hospitalaria y alegre, que se manifiesta en los diferentes encuentros que se celebran durante el año y sobre todo en las fiestas de los santos, en las Tres Caídas, y en las Fiestas de Enero.
Sobre su origen cita que es uno de los diez Barrios que originalmente conformaron la ciudad de Celaya, y fueron llamados pueblos de indios; en este Barrio se asentaron culturas otomíes y chichimecas.
“En este Barrio hay que disfrutar las famosas “gorditas de Tierras negras y el atole de cajeta” receta de la Virgen, lo mismo se puede admirar la variedad de muebles de madera tallada en diferentes domicilios; y al venir aquí hay que saborear los ricos almuerzos y comida del mercado de Cañitos”.














También vea: LA HISTORIA DEL TEMPLO.

https://tierrasnegras.org.mx/templo/historia-del-templo/

LA LEYENDA DE LA IMAGEN Y LA FAMILIA COLLANTE, DESPUÉS TIERRAS NEGRAS

Mural sobre los milagros de la Virgen de Guadalupe en el templo de Tierras Negras.







sábado, 4 de enero de 2020

CARTA A LOS REYES MAGOS

Queridos Reyes Magos:




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A los Reyes Magos

Las listas de peticiones que hoy deberán atender, seguramente, son inmensas; ni para que distraeros con trivialidades cotidianas de la vida pública de la localidad. Con justa razón podrías decirnos que para eso tenemos a los servidores públicos, desde el presidente, gobernadores, legisladores y miembros de los ayuntamientos, quienes se pagan muy buenos sueldos, para atender las necesidades y carencias que aquejan a la comunidad. Además, es evidente que tales servicios quedan al margen de la misión que en esta ocasión os trae hasta estas tierras.
De cualquier forma, no está por demás deciros lo que aqueja a este “pueblo sabio”, pues entendemos que, por su vasta experiencia, conocimientos astronómicos y manejo extraordinario de las fuerzas naturales (pues sois magos), podréis otorgarnos, como regalo este 6 de enero del mágico 2020, alguna ayuda, cierto consejo o un don, uno sólo, que lleve a los gobernantes conocer, aceptar y actuar de acuerdo a lo que la ley les permite, dejando a un lado sus intereses personales y de partidos, para servir al pueblo, atender las necesidades y realizar obras que mejoren la vida de la comunidad, como ellos lo prometen en cada elección, pero luego se les olvida, hacen lo que soberbiamente quieren, con quien tienen compromisos y como salga, porque se les acaba el tiempo.
Aunque sabemos que es demasiado pedir y que no todo se resuelve “por arte de magia”, sin pretender menospreciar sus conocimientos en la materia, consideramos necesario que los gobernantes reciban como regalo especial, este día, “mucha voluntad”, “voluntad política”, como le llaman, para que hagan lo necesario y conveniente, a fin de acabar con la inseguridad y los crímenes, que han convertido estas tierras en ríos de sangre.
Por último, aunque los políticos creen que es inútil escribir una carta a los Reyes Magos, muchos tenemos fe en sus habilidades para que, así como cada niño recibe un regalo esta noche, los pobres de esta tierra encuentren la forma de tener alimento en sus hogares y la oportunidad de realizarse como personas, sin tener que depender de las dádivas de los gobiernos y políticos, que sólo los someten y los condicionan al apoyo electoral, privándolos de su libertad.
Gracias, queridos Magos de Oriente, por la atención prestada a la presente.
Atentamente
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miércoles, 1 de enero de 2020

La Plaza Mayor, un referente oficial y popular desde la fundación

La Plaza Mayor, un referente oficial y popular desde la fundación

CELAYA, GTO.- LA PLAZA MAYOR o Plaza de la Constitución, hoy conocidopopularmente como jardín principal, es un referente oficial y popular de los celayenses desde la fundación de la Villa de Zalaya. (Plaza de la Constitución por la Constitución de Cádiz de 1812).  


*En este lugar, se celebraban desde festejos reales hasta corridas de toros y aquí Hidalgo recibió el nombramiento de Capitán General del Ejército Insurgente

Por AGP
Fotos del Archivo Histórico de Celaya

CELAYA, GTO.- En la toponimia urbana de Celaya, la Plaza Mayor o Plaza de la Constitución, hoy conocido popularmente como jardín principal, ha sido un referente oficial y popular desde su fundación y traza de la Villa de Zalaya de la Purísima Concepción, el uno de enero de 1571, que hoy celebra sus 449 años de historia, igual que el barrio de El Zapote, como ya se expuso en el primer artículo de esta serie sobre la Toponimia Urbana.
La Plaza Mayor es un indiscutible referente de los celayenses y visitantes a lo largo de sus ya casi 450 años, no sólo por ser el centro de la ciudad y de los poderes civiles, sino porque ha sido utilizado para las grandes concentraciones con motivos diversos. Hasta el Cura Hidalgo concentró ahí a los hombres que lo seguían para arengarlos en su lucha por la Independencia de México y donde se dieron los primeros nombramientos militares, proclamando al Cura de Dolores como Capitán General del naciente Ejército Insurgente.
CELAYA, GTO.- La plaza mayor era el elemento que dirigía el dibujo del mapa urbano, pero, además, concentraba los edificios y las funciones más relevantes del poder y su administración, lo que la convertía también en un centro simbólico y la referencia obligada de toda población. (Altamira, Rafael, Ensayo sobre Felipe II. Hombre de Estado. Su psicología general y su individualidad humana, Instituto de Historia, UNAM, México, 1950, p. 261).

De acuerdo con los historiadores Don Luis Velasco y Mendoza y José Antonio Martínez Álvarez, la Plaza Mayor estaba contemplada en el trazo original, propuesto por Francisco de Sandi, alcalde de Corte y Cancillería y teniente de capitán general, apoyado con Juan de Torres, alcalde mayor de Real de Minas Guanajuato, por mandato especial del virrey Martín Enríquez de Almanza, quien emitió la orden de fundación el 12 de octubre de 1570, para ejecutarse el uno de enero de 1571.

“Enríquez de Almanza estipulaba que debía obedecerse la traza que el alcalde Torres había propuesto, con treinta vecinos casados, de entre los que se nombraría Cabildo y lugar donde se juntaran (Ayuntamiento), desde el día 1º de enero de 1571, después de oír una misa del Espíritu Santo”.
Desde el principio la Plaza Mayor fue un referente para los celayenses, pues en ellas se efectuaban los grandes eventos cívicos y populares, como las fiestas por la coronación de un nuevo monarca español o las corridas de toros,
En los primeros años del siglo XVII, en que Celaya se ennoblece y magnifica. Según cita de Don Luis Velasco: “Vemos ahora a la villa con su Plaza Mayor ocupando el centro de la urbe, que empieza a ser rodeada de portales que le dan prestancia y le brindan al transeúnte acomodo y protección en los días de lluvia; en ella la casa de Cabildos, sede de la autoridad civil, con amplio patio soleado y salas de finalidad reverente; y un poco más allá los conventos del Carmen y San Francisco, donde está el santuario del Señor, que viene a ser como el palacio de la Majestad Divina, a cuyo derredor se agrupa el floreciente caserío”.
Celaya, Gto.- Una las primeras fuentes que se instalaron en la ciudad fue la de la Plaza Mayo y de la Plaza de San Agustín.

PRIMERAS FUENTES Y AGUA
En el año de 1634, siendo Alcalde Mayor, Don Miguel Vázquez de Peralta, se llevó a feliz término la obra de aprovisionamiento del agua al centro de Celaya, debiéndose su realización al empeño de los Padres Carmelitas, porque éstos ayudaron en forma decisiva, poniendo inclusive su trabajo personal, hasta no ver llegar por fin el líquido al centro de la villa; entonces la corriente pudo  surtir con su caudal a los conventos y a varias fuentes que se establecieron en la Plaza Mayor, en la de San Agustín, en el cementerio de San Francisco y en algunas de las esquinas de las calles más concurridas de la población.
CELAYA, GTO.- Desde fines del año de 1699 la Plaza Mayor se convirtió en mercado y estaba llena de puestos y tenderetes.

LA PLAZA MAYOR SIRVIÓ DE MERCADO
A fines del año 1699, la Plaza Mayor “servía de mercado y estaba, por lo mismo, llena de puestos y tenderetes de los vendedores”, destacando, en sus alrededores, los edificios del Mesón de Guadalupe, las Casas Consistoriales o Reales y la de Martín de Ortega (hacia el Portal Guerrero y calle Álvaro Obregón.
José Antonio de Villaseñor y Sánchez, en 1746 visita Celaya y cita que la ciudad era "hermosa y alegre" con su bella plaza que ofrecía el "espectáculo divertido de los revendedores que distribuyen las mercancías y los frutos de los dos mundos…". En contrapartida, Mourelle, Beltrami consignó una situación floreciente en el medio, al observar que "por todas partes se respira una atmósfera de lujo", en una población que constaba de unas 12,000 personas, en clara separación con los otomíes, que vivían en los alrededores y hablaban un idioma muy ajeno al de los demás vecinos”.
Celaya, Gto.- Aunque en la foto aparecen los portales de los edificios del derredor de la Plaza Mayor, hubo una época en que éstos no existían y la plaza era de mayores dimensiones.

LA PLAZA GRANDE, SIN PORTALES
Otro emisario de una potencia extranjera (Inglaterra), Henry George Ward, en el año de 1827 cita que las calles le parecieron "bien trazadas, como de costumbre, en ángulos rectos y las casas del centro del pueblo bien construidas". Los suburbios eran pobres y hasta miserables, pero la gran plaza, "uno de cuyos lados está ocupado por la iglesia del Carmen y el otro por el convento de San Francisco, es realmente magnífica y hace honor al gusto del arquitecto (un mexicano) que la diseñó".
“Si hemos de creer a este viajero, la plaza de armas era tan extensa porque no contaba todavía con el Portal de Ortega (luego de las Flores y actualmente Guerrero), ni con las casas que forman actualmente la manzana constituida por las calles de Góngora, Álvaro Obregón, Madero y Calzada Independencia, de ahí que le pareciera imponente por sus dimensiones”. (Historia de la Ciudad de Celaya de Don Luis Velasco).
BANCA DE CAL Y CANTO ALREDEDOR DEL JARDÍN DESPUÉS DE LA GUERRA DE LOS TRES AÑOS 1858-1861
Después de la Guerra de los Tres Años de 1858 a 1861, según cita Don Luis Velasco, vino una época de mejoras; entre las obras se hicieron mejoras al jardín principal: “para limitar el paseo, se construyó una larga y enorme banca de cal y canto, con ocho entradas de acceso, que correspondían a las esquinas y a los medios del parque, dejando en el centro la fuente que, con el monumento a la Independencia, existían desde que allí lo levantó el arquitecto Don Francisco Eduardo Tresguerras, en el año de 1822”.
La banca se conservó hasta el año de 1886, en cuyas postrimerías fue derribado el asiento con alto respaldo, que le servía de barrera, para instalar entonces unas bancas de madera con soportes y patas de metal, precursoras de las de hierro que ahora luce esta plaza.
Celaya, Gto.- Entre las mejoras de la época porfirista y de Don Perfecto I. Aranda, como jefe político fue el tralado de la columna de la Independencia a la Calzada Independencia y la construcción de un kisco en el Jardín Principal.

MEJORAS EN LA ÉPOCA PORFIRISTA Y TRASLADO DE LA COLUMNA DE LA INDEPENDENCIA
Con Porfirio Díaz y con Don Perfecto I. Aranda, como jefe político, fue cuando “se dio al jardín de la ‘Plaza de la Constitución’, o Principal, el trazo que conserva hasta el presente, pavimentando las callecillas de ese paseo con lozas de Guanajuato, y dotándolo con bancas de madera y hierro, precursoras de las que lucía a mediados del siglo pasado, que sustituyeron al larguísimo asiento de calicanto que rodeaba al parque, después de haber sido aquél derribado.
En seguida ordenó el traslado de la "Columna de la Independencia", que desde el año de 1822 había levantado el arquitecto, Don Francisco Eduardo Tresguerras, en el centro de la "Plaza Principal, o de la Constitución", al lugar que hoy ocupa, en un costado del templo de "San Francisco"; mejorándose al monumento con el cambio, porque se le sustituyó el águila de cantera que lo coronaba, por una mejor acabada en metal bronceado, agregándosele el zócalo con las escalerillas que le dan acceso y los macetones que lo complementan; y en el lugar que había quedado vacío en el jardín de la "Plaza Principal", hizo construir un kiosco.
Celaya, Gto.- La columna de la Independencia se trasladó a la Calzada Independencia en el período del Jefe Político Don Perfecto I. Aranda.

CELAYA, SU CENTRO HISTÓRICO: MARTÍNEZ ALVAREZ
El historiador José Antonio Martínez Álvarez, en su libro “Celaya, su Centro Histórico” resume así la importancia del centro histórico: Una condensación del centro histórico se localiza en su antigua plaza mayor o de armas; Plaza de la Constitución, oficialmente, o, más comúnmente, Jardín Principal, en cuyos cuatro costados se erigen los portales, ahora denominados: Independencia, Guerrero, Corregidora y Guadalupe, con un apéndice o pilón hacia el noroeste: el Portal Colunga.
El centro histórico que viene siendo la Celaya antigua, está ubicado al suroeste del Barrio del Zapote; al norte del Barrio de San Juan de Dios; al sur de los barrios de Tierras Negras y de San Antonio; al sureste del Barrio de Santiaguito, y al este del Barrio de Santo Cristo, todos los cuales son igualmente los más antiguos de la ciudad y cuyos habitantes (aborígenes en su mayoría) hicieron del centro el sitio predilecto para el desenvolvimiento de sus diversas actividades. De este modo, el casco o centro histórico incluye parcialmente el ensanche y las barriadas de extrarradio contemporáneas a él.
CELAYA, GTO.- El cine Colonial y la presidencia municipal, de los principales edificios del centro histórico en el siglo XX.

Las características de la zona de monumentos históricos denominada Centro Histórico de la Ciudad de México, guardan una estrecha afinidad con las que corresponden a Celaya:
1.         Está formada por edificios de interés histórico, de los que muchos de ellos se consideran de gran valor urbano-artístico;
2.         Conserva en amplia medida el antiguo trazo reticular del siglo XVI. Como núcleo y origen de dicho trazo, se construyó la plaza mayor, emplazada en un entorno de importantes inmuebles; en ella han tenido lugar durante varios siglos las principales actividades económicas, políticas y sociales de la ciudad.
3.         La imagen urbana de las calles de esta zona la dan los distintos edificios civiles y religiosos que constituyen por sí mismos, ejemplos de la arquitectura distintiva de la ciudad;
4.         Con el transcurso del tiempo, allí se han construido edificios que son exponentes de las arquitecturas barroca, neoclásica, romántica y ecléctica o híbrida”.

Celaya, Gto.- Edificios ubicados en los contornos de la Plaza Mayor. (Fotos del Archivo del Museo de Historia Regional de Celaya.