miércoles, 1 de enero de 2020

La Plaza Mayor, un referente oficial y popular desde la fundación

La Plaza Mayor, un referente oficial y popular desde la fundación

CELAYA, GTO.- LA PLAZA MAYOR o Plaza de la Constitución, hoy conocidopopularmente como jardín principal, es un referente oficial y popular de los celayenses desde la fundación de la Villa de Zalaya. (Plaza de la Constitución por la Constitución de Cádiz de 1812).  


*En este lugar, se celebraban desde festejos reales hasta corridas de toros y aquí Hidalgo recibió el nombramiento de Capitán General del Ejército Insurgente

Por AGP
Fotos del Archivo Histórico de Celaya

CELAYA, GTO.- En la toponimia urbana de Celaya, la Plaza Mayor o Plaza de la Constitución, hoy conocido popularmente como jardín principal, ha sido un referente oficial y popular desde su fundación y traza de la Villa de Zalaya de la Purísima Concepción, el uno de enero de 1571, que hoy celebra sus 449 años de historia, igual que el barrio de El Zapote, como ya se expuso en el primer artículo de esta serie sobre la Toponimia Urbana.
La Plaza Mayor es un indiscutible referente de los celayenses y visitantes a lo largo de sus ya casi 450 años, no sólo por ser el centro de la ciudad y de los poderes civiles, sino porque ha sido utilizado para las grandes concentraciones con motivos diversos. Hasta el Cura Hidalgo concentró ahí a los hombres que lo seguían para arengarlos en su lucha por la Independencia de México y donde se dieron los primeros nombramientos militares, proclamando al Cura de Dolores como Capitán General del naciente Ejército Insurgente.
CELAYA, GTO.- La plaza mayor era el elemento que dirigía el dibujo del mapa urbano, pero, además, concentraba los edificios y las funciones más relevantes del poder y su administración, lo que la convertía también en un centro simbólico y la referencia obligada de toda población. (Altamira, Rafael, Ensayo sobre Felipe II. Hombre de Estado. Su psicología general y su individualidad humana, Instituto de Historia, UNAM, México, 1950, p. 261).

De acuerdo con los historiadores Don Luis Velasco y Mendoza y José Antonio Martínez Álvarez, la Plaza Mayor estaba contemplada en el trazo original, propuesto por Francisco de Sandi, alcalde de Corte y Cancillería y teniente de capitán general, apoyado con Juan de Torres, alcalde mayor de Real de Minas Guanajuato, por mandato especial del virrey Martín Enríquez de Almanza, quien emitió la orden de fundación el 12 de octubre de 1570, para ejecutarse el uno de enero de 1571.

“Enríquez de Almanza estipulaba que debía obedecerse la traza que el alcalde Torres había propuesto, con treinta vecinos casados, de entre los que se nombraría Cabildo y lugar donde se juntaran (Ayuntamiento), desde el día 1º de enero de 1571, después de oír una misa del Espíritu Santo”.
Desde el principio la Plaza Mayor fue un referente para los celayenses, pues en ellas se efectuaban los grandes eventos cívicos y populares, como las fiestas por la coronación de un nuevo monarca español o las corridas de toros,
En los primeros años del siglo XVII, en que Celaya se ennoblece y magnifica. Según cita de Don Luis Velasco: “Vemos ahora a la villa con su Plaza Mayor ocupando el centro de la urbe, que empieza a ser rodeada de portales que le dan prestancia y le brindan al transeúnte acomodo y protección en los días de lluvia; en ella la casa de Cabildos, sede de la autoridad civil, con amplio patio soleado y salas de finalidad reverente; y un poco más allá los conventos del Carmen y San Francisco, donde está el santuario del Señor, que viene a ser como el palacio de la Majestad Divina, a cuyo derredor se agrupa el floreciente caserío”.
Celaya, Gto.- Una las primeras fuentes que se instalaron en la ciudad fue la de la Plaza Mayo y de la Plaza de San Agustín.

PRIMERAS FUENTES Y AGUA
En el año de 1634, siendo Alcalde Mayor, Don Miguel Vázquez de Peralta, se llevó a feliz término la obra de aprovisionamiento del agua al centro de Celaya, debiéndose su realización al empeño de los Padres Carmelitas, porque éstos ayudaron en forma decisiva, poniendo inclusive su trabajo personal, hasta no ver llegar por fin el líquido al centro de la villa; entonces la corriente pudo  surtir con su caudal a los conventos y a varias fuentes que se establecieron en la Plaza Mayor, en la de San Agustín, en el cementerio de San Francisco y en algunas de las esquinas de las calles más concurridas de la población.
CELAYA, GTO.- Desde fines del año de 1699 la Plaza Mayor se convirtió en mercado y estaba llena de puestos y tenderetes.

LA PLAZA MAYOR SIRVIÓ DE MERCADO
A fines del año 1699, la Plaza Mayor “servía de mercado y estaba, por lo mismo, llena de puestos y tenderetes de los vendedores”, destacando, en sus alrededores, los edificios del Mesón de Guadalupe, las Casas Consistoriales o Reales y la de Martín de Ortega (hacia el Portal Guerrero y calle Álvaro Obregón.
José Antonio de Villaseñor y Sánchez, en 1746 visita Celaya y cita que la ciudad era "hermosa y alegre" con su bella plaza que ofrecía el "espectáculo divertido de los revendedores que distribuyen las mercancías y los frutos de los dos mundos…". En contrapartida, Mourelle, Beltrami consignó una situación floreciente en el medio, al observar que "por todas partes se respira una atmósfera de lujo", en una población que constaba de unas 12,000 personas, en clara separación con los otomíes, que vivían en los alrededores y hablaban un idioma muy ajeno al de los demás vecinos”.
Celaya, Gto.- Aunque en la foto aparecen los portales de los edificios del derredor de la Plaza Mayor, hubo una época en que éstos no existían y la plaza era de mayores dimensiones.

LA PLAZA GRANDE, SIN PORTALES
Otro emisario de una potencia extranjera (Inglaterra), Henry George Ward, en el año de 1827 cita que las calles le parecieron "bien trazadas, como de costumbre, en ángulos rectos y las casas del centro del pueblo bien construidas". Los suburbios eran pobres y hasta miserables, pero la gran plaza, "uno de cuyos lados está ocupado por la iglesia del Carmen y el otro por el convento de San Francisco, es realmente magnífica y hace honor al gusto del arquitecto (un mexicano) que la diseñó".
“Si hemos de creer a este viajero, la plaza de armas era tan extensa porque no contaba todavía con el Portal de Ortega (luego de las Flores y actualmente Guerrero), ni con las casas que forman actualmente la manzana constituida por las calles de Góngora, Álvaro Obregón, Madero y Calzada Independencia, de ahí que le pareciera imponente por sus dimensiones”. (Historia de la Ciudad de Celaya de Don Luis Velasco).
BANCA DE CAL Y CANTO ALREDEDOR DEL JARDÍN DESPUÉS DE LA GUERRA DE LOS TRES AÑOS 1858-1861
Después de la Guerra de los Tres Años de 1858 a 1861, según cita Don Luis Velasco, vino una época de mejoras; entre las obras se hicieron mejoras al jardín principal: “para limitar el paseo, se construyó una larga y enorme banca de cal y canto, con ocho entradas de acceso, que correspondían a las esquinas y a los medios del parque, dejando en el centro la fuente que, con el monumento a la Independencia, existían desde que allí lo levantó el arquitecto Don Francisco Eduardo Tresguerras, en el año de 1822”.
La banca se conservó hasta el año de 1886, en cuyas postrimerías fue derribado el asiento con alto respaldo, que le servía de barrera, para instalar entonces unas bancas de madera con soportes y patas de metal, precursoras de las de hierro que ahora luce esta plaza.
Celaya, Gto.- Entre las mejoras de la época porfirista y de Don Perfecto I. Aranda, como jefe político fue el tralado de la columna de la Independencia a la Calzada Independencia y la construcción de un kisco en el Jardín Principal.

MEJORAS EN LA ÉPOCA PORFIRISTA Y TRASLADO DE LA COLUMNA DE LA INDEPENDENCIA
Con Porfirio Díaz y con Don Perfecto I. Aranda, como jefe político, fue cuando “se dio al jardín de la ‘Plaza de la Constitución’, o Principal, el trazo que conserva hasta el presente, pavimentando las callecillas de ese paseo con lozas de Guanajuato, y dotándolo con bancas de madera y hierro, precursoras de las que lucía a mediados del siglo pasado, que sustituyeron al larguísimo asiento de calicanto que rodeaba al parque, después de haber sido aquél derribado.
En seguida ordenó el traslado de la "Columna de la Independencia", que desde el año de 1822 había levantado el arquitecto, Don Francisco Eduardo Tresguerras, en el centro de la "Plaza Principal, o de la Constitución", al lugar que hoy ocupa, en un costado del templo de "San Francisco"; mejorándose al monumento con el cambio, porque se le sustituyó el águila de cantera que lo coronaba, por una mejor acabada en metal bronceado, agregándosele el zócalo con las escalerillas que le dan acceso y los macetones que lo complementan; y en el lugar que había quedado vacío en el jardín de la "Plaza Principal", hizo construir un kiosco.
Celaya, Gto.- La columna de la Independencia se trasladó a la Calzada Independencia en el período del Jefe Político Don Perfecto I. Aranda.

CELAYA, SU CENTRO HISTÓRICO: MARTÍNEZ ALVAREZ
El historiador José Antonio Martínez Álvarez, en su libro “Celaya, su Centro Histórico” resume así la importancia del centro histórico: Una condensación del centro histórico se localiza en su antigua plaza mayor o de armas; Plaza de la Constitución, oficialmente, o, más comúnmente, Jardín Principal, en cuyos cuatro costados se erigen los portales, ahora denominados: Independencia, Guerrero, Corregidora y Guadalupe, con un apéndice o pilón hacia el noroeste: el Portal Colunga.
El centro histórico que viene siendo la Celaya antigua, está ubicado al suroeste del Barrio del Zapote; al norte del Barrio de San Juan de Dios; al sur de los barrios de Tierras Negras y de San Antonio; al sureste del Barrio de Santiaguito, y al este del Barrio de Santo Cristo, todos los cuales son igualmente los más antiguos de la ciudad y cuyos habitantes (aborígenes en su mayoría) hicieron del centro el sitio predilecto para el desenvolvimiento de sus diversas actividades. De este modo, el casco o centro histórico incluye parcialmente el ensanche y las barriadas de extrarradio contemporáneas a él.
CELAYA, GTO.- El cine Colonial y la presidencia municipal, de los principales edificios del centro histórico en el siglo XX.

Las características de la zona de monumentos históricos denominada Centro Histórico de la Ciudad de México, guardan una estrecha afinidad con las que corresponden a Celaya:
1.         Está formada por edificios de interés histórico, de los que muchos de ellos se consideran de gran valor urbano-artístico;
2.         Conserva en amplia medida el antiguo trazo reticular del siglo XVI. Como núcleo y origen de dicho trazo, se construyó la plaza mayor, emplazada en un entorno de importantes inmuebles; en ella han tenido lugar durante varios siglos las principales actividades económicas, políticas y sociales de la ciudad.
3.         La imagen urbana de las calles de esta zona la dan los distintos edificios civiles y religiosos que constituyen por sí mismos, ejemplos de la arquitectura distintiva de la ciudad;
4.         Con el transcurso del tiempo, allí se han construido edificios que son exponentes de las arquitecturas barroca, neoclásica, romántica y ecléctica o híbrida”.

Celaya, Gto.- Edificios ubicados en los contornos de la Plaza Mayor. (Fotos del Archivo del Museo de Historia Regional de Celaya.

martes, 24 de diciembre de 2019

EL DESFILE DE LOS CARROS ALEGÓRICOS DE NAVIDAD DE 1840 AL 2019

EL DESFILE DE LOS CARROS ALEGÓRICOS DE NAVIDAD DE 1840 AL 2019

 EL DESFILE DE LOS CARROS ALEGÓRICOS DE NAVIDAD DE 1840 AL 2019

Una tradición que inició el sacerdote franciscano fray Mariano Sánchez, en 1840

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Desde 1840 a la fecha, con algunas interrupciones o con reducida participación algunas veces, se realiza en Celaya el Desfile de los Carros Alegóricos de Navidad, registrando también épocas de gran auge con la participación hasta de 30 carros, según cita de Don Luis Velasco, quien dice que a fines del siglo XIX ya se complementaba con todos los atractivos de la Feria.
La iniciativa de los carros alegóricos surgió del padre franciscano fray Mariano Sánchez, quien pretendía para darle más auge y esplendor al «Rosario de Navidad», que tenía verificativo durante las nueve noches que preceden al 24 de Diciembre, en cuya ocasión se acostumbraba llevar por las calles un carro adornado en el que iban colocados los «Santos Peregrinos», que era conducido en procesión hasta cada uno de los barrios de indios que rodean a Celaya.
En este recorrido se rezaba el «Rosario», se cantaban villancicos y letrillas al son de panderetas y pitos de aguinaldo.
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LOS CUADROS ORIGINALES DE LOS CARROS ALEGÓRICOS
Fray Mariano decidió representar en carros alegóricos algunas de las invocaciones de la «Letanía Lauretana» y escenas bíblicas: «El Paraíso», «La Torre de David», «La Fuente de la Gracia», «La Estrella de los Mares», «El Espejo de Justicia», «La Ciudad de Sión», «La Casita de la Virgen», «La Cabaña de los Pastores» y «El Nacimiento», seguidos por la comitiva de los Reyes Magos con su recua de mulas cargadas con cofres y barriles dorados.
Para el arreglo de los carros, se contó con la ayuda del Ayuntamiento y por algunos vecinos acomodados, que se echaron a cuestas el compromiso de adornarlos, desplegando ello todo su ingenio, asesorados por el escultor Don Longinos Núñez, logrando la admiración de los celayenses y sus visitantes.
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SE COMPLEMENTÓ CON LA FERIA DE NAVIDAD A FINES DEL SIGLO XIX
“Con los años, este desfile llegó a alcanzar un gran renombre y celebridad, pues hubo alguna vez en que llegó a treinta el número de carros que hacía el recorrido por las calles, y para fines del Siglo XIX ya era complementado con una famosa feria, en la que no faltaban las corridas de toros, las peleas de gallos, los bailes populares y el juego en la «Partida» de grandes sumas de dinero.
En otra cita de Don Luis Velasco, aludiendo a 1903, dice que Celaya conservaba sí, algo de lo de antaño, sobre todo en sus fiestas; y en las de «Navidad» no deja de salir el tradicional desfile de carros alegóricos, que había llegado entonces a alcanzar una inusitada importancia por su número y por lo vistoso de su arreglo.
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SARITA MONTOYA Y EL SISMACC RESCATAN LA TRADICIÓN
Por muchos años, principalmente entre los ochenta y noventa del siglo pasado, para rescatar esta tradición, que iba en decadencia, Sarita Montoya, mejor conocida como la poetisa de Celaya, arreglaba por su cuenta el carro de la posada para llevarlo a cada barrio durante los nueve días de posadas, para motivar a los vecinos a que arreglaran su propio carro y el 24 y 25 de diciembre participaran en el desfile.
En la actualidad, la Casa de la Cultura y el Sistema Municipal de Arte y Cultura de Celaya son los encargados de preservar esta tradición, que reúne cada año a los barrios para llevar a cabo el desfile más representativo de los celayenses en esta época decembrina.
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domingo, 22 de diciembre de 2019

El proyecto conceptual del Hub de Innovación Celaya, en la fábrica El Buen Tono.

Listo el proyecto conceptual para convertir “El Buen Tono” en el edificio de la Mente-Factura

*El gobierno del estado adquirió el edificio de la fábrica de alcohol “La Internacional”, que en 1929 pasó a ser la cigarrera “El Buen Tono”

AGP

CELAYA, GTO.- Circula ya en redes sociales un video del proyecto conceptual de lo que será el “Hub de Innovación Celaya”, que construirá el gobierno del estado en el predio y construcción, que a principios del Siglo XX fue la fábrica de alcohol “La Internacional” y, a partir de 1929, la cigarrera “El Buen Tono”, hasta 1957, fecha en que se liquidó a los 97 trabajadores que tenía.

El mismo video relata que la Fábrica “El Buen Tono” es un conjunto de edificios, íconos de la ciudad de Celaya, que fueron construidos a principios del siglo XX.
Originalmente, el conjunto de edificios alojó una destilería llamada “La Internacional”. Durante “Las Batallas de Celaya”, el Ejército Constitucionalista, al mando del General Álvaro Obregón, ocupó esta posición para la defensa de la ciudad.
Cuenta con una ubicación privilegiada, accesible y céntrica, además de una arquitectura, que hacen del conjunto un referente de la arquitectura de transformación industrial en México, de principios del siglo XX.
Módulo interactivo

El desarrollo del “Hub de Innovación Celaya” proyecta, el edificio y su reutilización, para nuevamente ser un referente de la transformación y evolución de nuestro país: ser impulsor de la “Mente-Factura”.
Para ello se propone construir un ecosistema creativo, enfocado en fortalezas y oportunidades de la Región: el segmento logístico y el sector agroalimentario.
Módulos y salas de juntas

El nuevo concepto incluye, la construcción de un acceso digno y moderno por la calle Quintana Roo, áreas exteriores jardinadas, un jardín de evento y sala de CoWorking; el vestíbulo y módulo interactivo, módulos y salas de juntas, entre otras.
El proyecto se había anunciado con anterioridad por el secretario de Desarrollo Económico Sustentable, Mauricio Usabiaga Díaz Barriga, asegurando que edificios de estos se construirán en varias regiones del estado, uno en la zona sur y otro en la zona norte, además de los de León e Irapuato.
El nuevo acceso por Quintana Roo
EL BUEN TONO
La creación de la cigarrera “El Buen Tono” se debió al empresario francés Ernesto Pugibet, quien entre 1896 y 1899 había creado la empresa en la ciudad de México. El éxito logrado, al introducir modernas maquinarias, lo hizo expandirse creando una fábrica en Celaya, Gto. y otra en Orizaba, Ver.
Áreas exteriores de El Buen Tono

Ese periodo fue de estabilidad para la cigarrera, en 1929 se permitió abrir una sucursal en la ciudad de Celaya, Guanajuato, donde se fabricaron marcas, como: Country Club, Campeones, Jazz, Chinacos y Bacará, elaborados con la novedosa máquina de cigarros “Muller”, cuya capacidad de producción era de mil 200 piezas por minuto y con la encajetilladora “Arenco” capaz de empacar cuatro mil 200 cajetillas por minuto, según “Palabra de Clío. Año 1 No. 1 2007 Ensayo Claudia Rodríguez Pérez).
El Ejército Constitucionalista desde la fábrica El Buen Tono combatiendo contra Villa.

miércoles, 18 de diciembre de 2019

El antiguo templo de La Cruz, de los mejores de la Nueva España

Siempre fue un referente popular, principalmente de las comunidades indígenas, por el boato de su fiesta religiosa, la realización del Mitote y concentración de danzantes

CELAYA, GTO.- El antiguo templo de La Cruz o Santa Vera-Cruz, que estuvo ubicado en las calles de la Cruz y Mesones (hoy calle Morelos, en el extremo sur de la Calzada Independencia), fue un referente destacado para los celayenses por casi 239 años, principalmente para las comunidades indígenas de los alrededores de la ciudad, quienes organizaban una de las fiestas religiosas más vistosas y de mayor convocatoria regional por la representación del “Mitote” y la concentración de danzantes.


Vista de la calle Morelos en la actualidad y cuando existía el templo de La Cruz.

Por su esplendor arquitectónico, al templo de La Cruz se le comparaba con otros de la nueva España, siendo parte del conjunto de edificios religiosos del centro de la ciudad, que destacaron en los siglos XVII, XVIII y XIX, con el templo de San Francisco, el templo de la Virgen del Cordón (hoy Catedral) y la Tercera Orden, junto al cual se erigía el templo de la Cruz, además de las 14 capillas del Viacrucis, que construyó Tresguerras en este mismo espacio, que también albergaba el panteón.
La festividad de la Santa Cruz, el 3 de mayo, inició muchos años antes, según narra el historiador José Antonio Martínez Álvarez, citando la Historia de la Ciudad de Celaya de Don Luis Velasco.
LA FESTIVIDAD Y EL MITOTE


TÓPICO: arquitectura religiosa; decoración arquitectónica; decoración y ornamentación religiosa; arte y simbolismo cristiano; pintura de caballete; artes plásticas; escultura; imágenes religiosas; mobiliario y accesorios religiosos es lo que existe en el registro del templo de La Cruz, de Celaya. (Colección Guillermo Kahlo – Fototeca Nacional).

La festividad iniciaba ocho días antes, la cual requería de varios preparativos de los encargados, que iniciaban con “la elección del Capitán, Alférez y Sargento, organizando con ellos una compañía de milicias al estilo de España, que tenía por cuartel, la casa del Capitán; quien, por contribución, hacía todos los gastos ordinarios. Durante todos esos días, que eran los del novenario, había alarde de la compañía, disparándose muchos tiros de mosquetes y arcabuces en los desfiles; y la víspera de la celebración, por la tarde, se repartía el escuadrón en hileras, con el orden practicado en las milicias; marchando así todos para la iglesia, sin dejar de disparar sus arcabuces y mosquetes a costa del Capitán, que era el que repartía la ración de pólvora gastada durante los días que duraba la fiesta”.


CELAYA, GTO.- Al fondo el altar principal del templo de La Cruz en el centro de la ciudad.

CONSTRUCCIÓN DEL TEMPLO DE LA CRUZ
“La devoción que la originaba dio motivo para que se construyera un templo llamado “La Cruz” que todavía hace un lustro se levantaba en la esquina de la calzada de la Independencia y calle de Morelos. Dicho templo fue construido el año de 1695 con la cooperación de los indios, por el Doctor Don Francisco Puente y Arámburu, celoso sacerdote que, habiendo nacido en la villa de Celaya, estuvo estudiando en su juventud en los colegios de San Ildefonso y Santa María de los Santos de México, hasta graduarse de Doctor en Teología, en la Universidad de la misma capital; y siendo después Cura y Juez Eclesiástico de la villa de San Miguel el Grande, “erigió en su tierra la capilla de la Santa Cruz o Santa Vera-cruz.


CELAYA, GTO.- Composición fotográfica de elementos actuales y anteriores, con el templo donde se ubicaba.

DOTACIÓN DE RECURSOS
Para servicio de esta iglesia, su promotor la dotó de catorce capellanías. “Con esto, el templo de ‘La Cruz’ fue uno de los más ricos de Celaya, pues tenía de principal $103,950.00; de los cuales estaban dedicados a subsidios $6,350.00; además de que gozaba de la propiedad, llamada ‘Hacienda de pan llevar’, cuyos productos y los réditos del principal, se invertían en los gastos del templo, salarios del padre Sacristán y del Administrador, la manutención de catorce capellanes que lo asistían, el estipendio de tres mil cien misas anuales que allí se celebraban y la dote cada año de dos huérfanas, a las que se beneficiaba así para que pudieran tomar estado”, como también lo hacía El Beaterio, según se cita en otra parte de la Historia de Celaya de Don Luis Velasco.


TÓPICO: arquitectura religiosa; decoración arquitectónica; decoración y ornamentación religiosa; arte y simbolismo cristiano; pintura de caballete; artes plásticas; escultura; imágenes religiosas; mobiliario y accesorios religiosos es lo que existe en el registro del templo de La Cruz, de Celaya. (Colección Guillermo Kahlo – Fototeca Nacional).

DECAIMIENTO DE LAS FIESTAS
La cita continua destacando que “las fiestas de la Santa Cruz, que se celebraban con mucho boato, fueron decayendo, hasta extinguirse en los años de la lucha por la Independencia, en que fue abolido definitivamente el ‘alarde’ o ‘mitote’ de guerra que hacían los indios, por las autoridades militares de la colonia, en previsión de un posible levantamiento de los naturales armados para la fiesta, que fueran luego a engrosar las filas de los insurgentes; pero siguieron verificándose las vistosas danzas que también se organizaban entonces, y que, como una reminiscencia de aquellas, aunque no con todo el boato de aquellos tiempos, hemos conocido en nuestros días, sobre todo en el barrio de Tierras Negras, donde se siguen acostumbrando en las fiestas titulares del mismo barrio”.


CELAYA, GTO.- Vista de frente, en el lado izquierdo se ve una parte de la barda del templo de La Cruz ya deteriorada, cerca de su demolición.

LA DEMOLICIÓN DEL TEMPLO PARA AMPLIAR LA CALLE MORELOS
De acuerdo con Don Luis Velasco, el templo de La Cruz fue demolido el 2 de junio de 1934, con motivo de la introducción del drenaje de la ciudad, la ampliación de la calle Morelos y para darle mejor vista a la zona comercial del Mercado Morelos. La leyenda urbana agrega que fue también para darle mejor vista a el negocio comercial La Balanza. Esto sucedió en la administración del gobernador Melchor Ortega y la administración municipal de Juan Yépez.
El rumor de la demolición se conoció antes de los hechos, por lo que muchos celayenses se inconformaron y acudieron a las autoridades de Hacienda y de Bienes Nacionales, pero no les hicieron caso, según el periódico El Informador, que cita el historiador Martínez Álvarez. La demolición se realizó en la noche para evitar la oposición de la gente.
El Historiador Rafael Soldara, por su parte, señala que, a raíz de las Leyes de Reforma, el templo se encontraba abandonado y muy deteriorado.


CELAYA, GTO.- Muy modesto el actual templo de La Cruz en comparación al que se construyó a finales del siglo XVII y se demolió en los años 30 del siglo XX.

NUEVO TEMPLO EN CELAYA
A raíz de este hecho, la jerarquía eclesiástica procuró subsanar el daño construyendo uno nuevo en un terreno que donó la familia Vázquez Mellado, en el edificio que era parte de “La Bética”. El nuevo templo de la Cruz se inauguró en 1953.
En la desaparición de la fiesta influyó la Guerra de Independencia y la demolición del templo en 1934. Desde entonces, Celaya perdió no sólo un referente popular de tradición, de su toponimia urbana, sino también parte de su esplendor arquitectónico.
TESTIMONIO FOTOGRÁFICO EN LA FOTOTECA NACIONAL, DEL INAH
En la Fototeca Nacional del INAH se encuentran una colección de fotografías de Guillermo Kahlo, que dan cuenta de sus arquitectura, decoración arquitectónica, decoración y ornamentación religiosa, arte y simbolismo cristiano, pintura de caballete, artes plásticas, escultura, imágenes religiosas, mobiliario y accesorios religiosos, publicadas en Mediateca INAH. (https://www.mediateca.inah.gob.mx/islandora_74/islandora/search/catch_all_fields_mt%3A(templo%20de%20la%20Cruz%20en%20Celaya).



LA VALLE DE LA CRUZ Y MESONES
La “calle de la Cruz y mesones” fue popular desde el siglo XIX. De acuerdo con el escritor José Antonio Martínez Álvarez, en su libro “Celaya, su centro histórico”, el nombre hacía referencia a la proximidad del Templo de la Cruz y a los mesones instalados a lo largo del Camino Real empedrado. Los mesones eran refugios o descansos que ocupaban generalmente los comerciantes que transportaban mercancías utilizando bestias.

viernes, 6 de diciembre de 2019

LA PLAZUELA DE LA MERCED, EL PARQUE O EL MERCADO 5 DE FEBRERO, UN REFERENTE DEL PASADO Y PRESENTE DE LOS CELAYENSES



CELAYA, GTO.- "El Parque", antigua plazuela de La Merced, donde hoy está el m,ercado 5 de Febrero.; al fondo las actuales calles Manuel Doblado y Cuauhtémoc. (Foto del Archivo del Museo de Historia Regional de Celaya).

LA PLAZUELA DE LA MERCED, EL PARQUE O EL MERCADO 5 DE FEBRERO, UN REFERENTE DEL PASADO Y PRESENTE DE LOS CELAYENSES

AGP

La Plazuela de la Merced, después conocida como “El Parque”, lugar donde se iban a pasear y a descansar los vecinos de la zona, terminó convirtiéndose en el mercado 5 de Febrero. El lugar ha sido un referente popular de los celayenses desde 1742 bajo sus diferentes nombres y usos, considerándose parte importante de la toponimia urbana de la ciudad.
Ya conocido con el nombre de El Parque y con una tradición de comercio ambulante, en 1930 se acondicionó para reubicar ahí a los comerciantes de lo que llamaban el mercado Cañitos, que se instalaban en las calles de Colón (hoy Insurgentes) y Galeana, pero no se quisieron cambiar porque se alejaban mucho de sus habituales clientes.
Don Luis Velasco, en su obra la “Historia de la Ciudad de Celaya”, citando la "Historia de la Conquista del Reino de la Nueva Galicia", de Don Matías de la Mota y Padilla, dice que la plazuela surgió cuando los religiosos Mercedarios se establecieron en Celaya e iniciaron la construcción de su templo y hospicio, en 1742; la plazuela estaba frente hospicio.
CELAYA, GTO.- La calle Albino García, atrás del templo de la Merced, antes conocido como el callejón de la "Cabecita".
SURGE DESDE 1742 CON EL CRECIMIENTO DE LA ZONA URBANA DE CELAYA Y SE CONVIERTE EN MERCADO, DE MANERA PROGRESIVA, A PARTIR DE 1920
Según investigación del historiador Rafael Soldara Luna, director de Museo de Historia Regional de Celaya, después de 1860, la huerta del ex-hospicio de la Merced fue dividida para abrir una calle, que se llamó "calle Nueva", que comunicara a la plazuela con el callejón a espaldas del templo de la Merced (hoy, Albino García). La “calle Nueva” ya aparece en el plano de la ciudad de 1889, elaborado por el ingeniero Antonio H. Linares, pero no en el de Don Francisco Eduardo Tresguerras, de 1810.
CELAYA, GTO.- En el plano de la ciudad, elaborado por Francisco Eduardo Tresguierras, en 1810, no aparece aún el callejón de la Cabecita ni se había dibvido el hospicio para abrir la calle, que uniría el callejón con la plazuela.
El callejón, atrás del templo de la Merced, que hoy es Albino García, fue conocido por la población como de la "Cabecita", porque en tiempos de la colonia, fue allí donde la justicia colgó la cabeza de un bandido apodado "el Celayense", por haber nacido en ese callejón.

PLANO DE LA CIUDAD DE 1889

EL PARQUE JOAQUÍN OBREGÓN GONZÁLEZ SE FUE TRANSFORMANDO EN MERCADO
A finales del siglo XIX, El Parque se utilizó como lugar de recreación pública, con jardines y bancas para el descanso de los visitantes; ahí mismo se perforó un pozo artesiano, en 1897, para surtir de agua a los vecinos.
Durante las Batallas de Celaya, en 1915, el coronel Maximiliano Kloss, jefe de la artillería del Ejército Constitucionalista, utilizó El Parque como depósito de artillería de los cañones "Schneider", los cuales sirvieron para combatir a los convencionistas.
Durante algún tiempo, a principios del siglo XX, este lugar se llamó Parque Joaquín Obregón González, mismo nombre que se dio, al inaugurarse, el hoy Mercado Morelos. (Obregón Gonzalez fue gobernador de Guanajuato en varias ocasiones desde 1893 hasta poco antes de la caída de Porfirio Díaz).
CELAYA, GTO.- En 1930 inauguran empedrado de la calle Cuauhtémoc, que hoy está pavimentada, en la foto es la de la izquierda.
DE PARQUE A MERCADO EN PROCESO PAULATINO EN EL SIGLO XX
En octubre de 1930, bajo el gobierno de Don Agustín Arroyo Ch., este lugar ya se había medio acondicionado como mercado, pretendiendo trasladar a este sitio a los comerciantes del mercado Cañitos, instalados entre las calles Colón (hoy Insurgentes) y Galeana, pero se negaron a reubicarse, porque iban a quedar muy lejos de sus asiduos clientes de San Antonio, Santiaguito y Tierras Negras.
Buscando mejorar el lugar, el 5 de febrero de 1932 se inaugura el empedrado de la calle oriente, hoy Cuauhtémoc, con motivo del LXXV Aniversario de la promulgación de la Constitución de 1857 y XV de la Constitución de 1917, según se cita en el Primer Tomo de la “Cronología de Celaya, Gto. (1526-1960), del historiador José Antonio Martínez Álvarez, en base al periódico El Informador.

DEMUELEN LA PRIMERA RUDIMENTARIA CONSTRICCIÓN
El 8 de septiembre de 1947 inician la demolición de la construcción rudimentaria del mercado, bajo la dirección del ingeniero Roberto Gayón, quien lo hizo de manera honoraria; y el 25 de diciembre, de ese mismo año, fue inaugurado el nuevo mercado por el gobernador Jesús Castorena y el presidente municipal Antonio Chaurand Concha.
El 16 de enero de 1948 limpian de puestos el llamado mercado Cañitos, en Insurgentes y Galeana; y el 13 de septiembre de ese mismo año cambiaron el techo, que era de cartón y madera, por uno de lámina y estructura de fierro.
CELAYA, GTO.- La última rehabilitación del mercado 5 de Febrero se realizó en la administración del gobernador Miguel Márquez, del presidente municipal Ramón Lemus y del dirigente de los locatarios Raúl Martínez.

La última rehabilitación y cambio de techo se entregó en la administración del gobernador Miguel Márquez Márquez y del presidente municipal Ramón Lemus Muñoz Ledo, por acuerdo con el dirigente de los locatarios, Raúl Martínez.
CELAYA, GTO.- Entrada principal del Mercado 5 de Febrero, por Manuel Doblado. Hoy es un referente importante para los celayenses y visitantes.

jueves, 28 de noviembre de 2019

¿Qué pueden hacer las MIPyMES frente a la ampliación de la base tributaria?


El contador Gonzalo Hernández sugiere asesorarse de un contador fiscal certificado para aprovechar las coyunturas de la ley y plantear los diferentes escenarios de desarrollo para cada giro

C.P Gonzalo Hernández, representante de BHR Enterprice Worldwide México.

AGP

Frente a la determinación del gobierno federal de ampliar la base tributaria para incrementar la recaudación, que afectará principalmente a las pequeñas y medianas empresas, se recomienda analizar las coyunturas de la Ley de Ingresos de 2020, para aprovechar lo que favorezca el crecimiento de determinados sectores, apoyándose en contadores públicos certificados para no violar las disposiciones legales.
El contador Gonzalo Hernández, representante del despacho BHR Enterprice Worldwide México, dijo que las empresas, en especial las pequeñas y las medianas, tienen una expectativa baja de crecimiento, pero sí se pueden aprovechar las coyunturas de la ley para buscar opciones de desarrollo, siempre y cuando esté bien sustentadas, de acuerdo con cada uno de los giros.
Dijo que la determinación de ampliar la base tributaria afectará de diferente manera a cada uno de los rubros; por la tanto, las alternativas para salir adelante, no se pueden aplicar a todos por igual; de ahí que el contador tenga que hacer su tarea de análisis y determinar lo más conveniente para el caso de que se trate.

EXPECTATIVAS DE CRECIMIENTO EN EL SECTOR AUTOMOTRIZ POR EXPORTACIONES
C.P. Gonzalo Hernández Hernández, presidente de la
Asociación de Industriales de Apaseo el Grande.
*Desarrollan clúster de proveedores para Toyota, la armadora instalada en Apaseo el Grande y que entró ya en fase de pruebas

El sector automotriz del país sí tiene expectativas de crecimiento, siempre y cuando manejen con orden las importaciones y exportaciones de sus productos, aunque desafortunadamente los ingresos de este sector no se quedan en el país, porque no tenemos un sector proveedor local.
Gonzalo Hernández Hernández, presidente de la Asociación de Industriales de Apaseo el Grande, dijo que apenas se empieza a trabajar en el desarrollo de un clúster de proveedores locales, aunque no es tan fácil, porque las exigencias son muy altas.
Aseguró que este clúster tiene como meta desarrollar proveedores para la planta Toyota, que entró en proceso de pruebas y que próximamente se pondrá en operación.

domingo, 24 de noviembre de 2019

El Barrio de El Zapote, su nombre y su importancia para los celayenses

El actual centro del barrio de El Zapote, donde se fundó Celaya, que en 1571 era el pueblo de Nat Tha Hi.


*En la toponimia urbana de Celaya, es uno de los primeros y principales referentes de su población


Por AGP

El hoy conocido barrio de El Zapote es uno de los primeros lugares de referencia para los celayenses desde la naciente Zalaya a la fecha; está situado en lo que fue el poblado otomí (otomite) Nat Tha Hi o Nattahí, fue de los primeros núcleos de población que crecieron alrededor de la traza original, que luego se convirtieron en congregaciones de los naturales, agregadas a la villa, dando origen así a la conformación de los barrios de indios, casi al final del mismo siglo XVI en que se fundó la villa.
Don Luis Velasco, en su Historia sobre la Ciudad de Celaya (Pag. 50 primer tomo), dice -citando la obra: "Nattahí", de Fulgencio Vargas-, que los indios de la región contribuyeron al desarrollo de la villa y a la construcción de los primeros edificios, por lo que los españoles procuraron que vivieran en los alrededores, fuera de la traza urbana, como lo fue siempre Nattahí.
No se precisa en qué momento Nat Tha Hí cambió a barrio de El Zapote, pero el nombre le viene, debido a la imagen de un cristo que veneraban en la capillita o ermita de Nat Tha Hi, conocido como “El Señor del Zapote”, la cual fue introducida por los frailes agustinos, quienes estaban a cargo del recinto, aunque se dice que fue construida por Fray Juan de San Miguel, y su fiesta se celebraba el uno de enero.
Actual capilla de El Señor de la Clemencia que se construyó en el lugar donde estaba la ermita, donde los pobladores de Nat Tha Hi veneraban al Señor de El Zapote.

Después, “El Señor del Zapote” se cambió por “El Señor de la Clemencia”, pero el barrio conservó el nombre de El Zapote, como los demás barrios, que fueron surgiendo con el nombre de la imagen a la que se le dedicó: Santiaguito, San Antonio y Resurrección, que fueron los primeros.
En la actualidad, en el barrio de El Zapote, se venera a la Virgen de la Asunción, el 15 de agosto, pero conserva su nombre original como barrio de El Zapote, aunque la calle que hoy se llama 16 de Septiembre, primero fue calle Clemencia y luego calle del Águila.
El primero de los templos que se construyó, luego de la fundación de Zalaya, fue el del Zapote, que suplió a la antigua ermita de Nat Tha Hi, donde estaba “El Señor del Zapote”, la que sirvió de marco, junto con el mezquite, que estaba a un lado, para la fundación de la ciudad; en este nuevo templo se colocó, temporalmente, la primera imagen de la Purísima Concepción que trajeron de España por encargo especial de Don Martín Ortega y su esposa Magdalena de la Cruz Silva, mientras se construía su templo en la traza de la villa, cuya devoción difundían ya desde entonces los padres franciscanos.
(Del libro de Don Luis Velasco)

Don Luis Velasco cita, en su Historia Sobre la Ciudad de Celaya, la "Historia de la Provincia de San Nicolás Tolentino de Michoacán, del Orden de Ntro. Padre Sn. Agustín". Tomo II, de Fray Diego Basalenque; el "Álbum Conmemorativo de la Coronación de Ntra. Sra. Purísima Concepción de Celaya", del P. Cesáreo Murguía; “Nattahí”, de Fulgencio Vargas; “Celaya”, del Dr. David Reynoso Beltrán, y otros documentos del Archivo General de la Nación, para sustentar los datos que aporta sobre la fundación y los acontecimientos que le siguieron, destacando la devoción de sus pobladores a la Inmaculada Concepción, que luego pasó a ser Celaya de la Purísima Concepción, en tanto que Zalaya sufrió la modificación a Salaya y luego Celaya.
Sobre el nombre de El Zapote, que es el lugar de referencia en la toponimia urbana de Celaya, el más antiguo y de mayor importancia por haberse realizado en este sitio la fundación de la ciudad, el uno de enero de 1571, casi 50 años después de la caída de Tenochtitlán, tiene también sus leyendas urbanas, que algunos cronistas e historiadores han consignado como tales en diferentes monografías.
A mediados del siglo pasado, según recuerdan algunos vecinos, dicen que en la actual calle de Arroyo Ch., entre 16 de Septiembre y Tenochtitlán, había un árbol de zapote negro y creen que por algún ancestro de él se le dio el nombre al lugar; sin embargo, el dato más objetivo, que consignan las los historiadores, como Don Luis Velasco, coinciden en la devoción de los pobladores de Nat Tha Hi a la imagen de “El Señor del Zapote”, fomentada por los frailes agustinos.

Monumento a la fundación de Celaya en el barrio de El Zapote.

Como testimonio de la fundación de Celaya en el barrio de El Zapote, se erigió posteriormente una columna y luego un monumento con un mural, que ha servido de referente para los habitantes de la ciudad, aunque también por muchos años ha estado abandonado.
Con motivo de los 450 años de la fundación, que se cumplen el uno de enero de 2021, sería oportuno dignificar el lugar, como ya lo han propuesto algunos ciudadanos, que al margen de la autoridad buscan destacar el uno de enero de 1571, como la fecha oficial de la fundación y no el 12 de otubre de 1570, en que se concedió la autorización para la fundación de la villa.

NAT THA HI EXISTÍA MUCHO ANTES DE LA FUNDACIÓN DE ZALAYA
Antes de conocerse este lugar como el barrio de “El Zapote”, existía ahí, desde antes de 1531, una aldea de otomíes llamada Nattahí o Nat Tha Hí, lugar de mezquites; a toda la zona se le conocía como el mezquital de Apaseo, lugar al que llegó el Virrey Martín Enríquez de Almanza en su campaña para combatir a los Chichimecas, en junio de 1570.
(Del libro de Don Luis Velasco)
Anterior a la llegada del Virrey, se consigna que, en 1526, Don Nicolás de San Luis Montañez, cacique de Xilotepec y Tula, y su sobrino Fernando de Tapia, fundaron Acámbaro, al emprender la campaña en apoyo a los españoles, para conquistar los pueblos del Bajío y del Norte, conocidos como Chichimecas; al mismo tiempo, descubrieron el valle de Apaseo (Dee en otomite, y Apatzecua en tarasco), estableciendo ahí la Estancia de Apaseo, a escases tres leguas de la aldea de Nattahi. (Pág. 43 de la Historia de la Ciudad de Celaya, Tomo I, de Luis Velasco y Mendoza), confirmando que Nattahi, existía mucho antes de las fundaciones españolas y que fueron las primeras aldeas a las que llegaron a evangelizar los religiosos.

(Del libro de Don Luis Velasco)
En la visita de Martín Enríquez de Almanza, en junio de 1570, un grupo de españoles asentados en Apaseo el Grande y con dotaciones de tierra en El Mezquital, solicitaron al Virrey la fundación de una población en esta zona, que sirviera de protección contra las invasiones chichimecas, petición que se aprobó el 12 de octubre de 1570, según relatan todos los historiadores avalados por documentos oficiales de la época.
La disposición del Virrey se cumplió, como él lo dispuso: el uno de enero de 1571, los 30 hombres casados, más cinco varones, se reunieron, a la sobra de un mezquite, que estaba al lado de la capilla de Nat Tha Hi, para escuchar la misa al Espíritu Santo y hacer la asignación de los solares; después se trasladaron al sitio que hoy ocupa la presidencia municipal para instalar el primer cabildo.

Don Luis Velasco cita que, en la sobra del mezquite, a un lado del templo, sólo se realizó la asignación de los solares y la misa de fundación se celebró en el lugar que hoy ocupa la presidencia municipal, relación que contrasta con la de otros historiadores. Don Luis Velasco cita, para tal efecto, un artículo del No. 63 de la "Gaceta de México", del día 23 de Mayo de 1820.
Independientemente de esta discrepancia, queda establecido que el uno de enero de 1571, tuvieron lugar los hechos más importantes de la fundación de Celaya: la celebración de la misa al Espíritu Santo, la asignación de solares y la instalación del cabildo.