Las listas de peticiones que hoy deberán atender, seguramente, son inmensas; ni para que distraeros con trivialidades cotidianas de la vida pública de la localidad. Con justa razón podrías decirnos que para eso tenemos a los servidores públicos, desde el presidente, gobernadores, legisladores y miembros de los ayuntamientos, quienes se pagan muy buenos sueldos, para atender las necesidades y carencias que aquejan a la comunidad. Además, es evidente que tales servicios quedan al margen de la misión que en esta ocasión os trae hasta estas tierras.
De cualquier forma, no está por demás deciros lo que aqueja a este “pueblo sabio”, pues entendemos que, por su vasta experiencia, conocimientos astronómicos y manejo extraordinario de las fuerzas naturales (pues sois magos), podréis otorgarnos, como regalo este 6 de enero del mágico 2020, alguna ayuda, cierto consejo o un don, uno sólo, que lleve a los gobernantes conocer, aceptar y actuar de acuerdo a lo que la ley les permite, dejando a un lado sus intereses personales y de partidos, para servir al pueblo, atender las necesidades y realizar obras que mejoren la vida de la comunidad, como ellos lo prometen en cada elección, pero luego se les olvida, hacen lo que soberbiamente quieren, con quien tienen compromisos y como salga, porque se les acaba el tiempo.
Aunque sabemos que es demasiado pedir y que no todo se resuelve “por arte de magia”, sin pretender menospreciar sus conocimientos en la materia, consideramos necesario que los gobernantes reciban como regalo especial, este día, “mucha voluntad”, “voluntad política”, como le llaman, para que hagan lo necesario y conveniente, a fin de acabar con la inseguridad y los crímenes, que han convertido estas tierras en ríos de sangre.
Por último, aunque los políticos creen que es inútil escribir una carta a los Reyes Magos, muchos tenemos fe en sus habilidades para que, así como cada niño recibe un regalo esta noche, los pobres de esta tierra encuentren la forma de tener alimento en sus hogares y la oportunidad de realizarse como personas, sin tener que depender de las dádivas de los gobiernos y políticos, que sólo los someten y los condicionan al apoyo electoral, privándolos de su libertad.
Gracias, queridos Magos de Oriente, por la atención prestada a la presente.
La Plaza Mayor, un referente oficial y popular desde la fundación
CELAYA, GTO.- LA PLAZA MAYOR o Plaza de la Constitución, hoy conocidopopularmente como jardín principal, es un referente oficial y popular de los celayenses desde la fundación de la Villa de Zalaya. (Plaza de la Constitución por la Constitución de Cádiz de 1812).
*En este lugar, se celebraban desde festejos reales hasta corridas de toros y aquí Hidalgo recibió el nombramiento de Capitán General del Ejército Insurgente
Por AGP
Fotos del Archivo Histórico de Celaya
CELAYA, GTO.- En la toponimia urbana de Celaya, la Plaza Mayor o Plaza de la Constitución, hoy conocido popularmente como jardín principal, ha sido un referente oficial y popular desde su fundación y traza de la Villa de Zalaya de la Purísima Concepción, el uno de enero de 1571, que hoy celebra sus 449 años de historia, igual que el barrio de El Zapote, como ya se expuso en el primer artículo de esta serie sobre la Toponimia Urbana.
La Plaza Mayor es un indiscutible referente de los celayenses y visitantes a lo largo de sus ya casi 450 años, no sólo por ser el centro de la ciudad y de los poderes civiles, sino porque ha sido utilizado para las grandes concentraciones con motivos diversos. Hasta el Cura Hidalgo concentró ahí a los hombres que lo seguían para arengarlos en su lucha por la Independencia de México y donde se dieron los primeros nombramientos militares, proclamando al Cura de Dolores como Capitán General del naciente Ejército Insurgente.
CELAYA, GTO.- La plaza mayor era el elemento que dirigía el dibujo del mapa urbano, pero, además, concentraba los edificios y las funciones más relevantes del poder y su administración, lo que la convertía también en un centro simbólico y la referencia obligada de toda población. (Altamira, Rafael, Ensayo sobre Felipe II. Hombre de Estado. Su psicología general y su individualidad humana, Instituto de Historia, UNAM, México, 1950, p. 261).
De acuerdo con los historiadores Don Luis Velasco y Mendoza y José Antonio Martínez Álvarez, la Plaza Mayor estaba contemplada en el trazo original, propuesto por Francisco de Sandi, alcalde de Corte y Cancillería y teniente de capitán general, apoyado con Juan de Torres, alcalde mayor de Real de Minas Guanajuato, por mandato especial del virrey Martín Enríquez de Almanza, quien emitió la orden de fundación el 12 de octubre de 1570, para ejecutarse el uno de enero de 1571.
“Enríquez de Almanza estipulaba que debía obedecerse la traza que el alcalde Torres había propuesto, con treinta vecinos casados, de entre los que se nombraría Cabildo y lugar donde se juntaran (Ayuntamiento), desde el día 1º de enero de 1571, después de oír una misa del Espíritu Santo”.
Desde el principio la Plaza Mayor fue un referente para los celayenses, pues en ellas se efectuaban los grandes eventos cívicos y populares, como las fiestas por la coronación de un nuevo monarca español o las corridas de toros,
En los primeros años del siglo XVII, en que Celaya se ennoblece y magnifica. Según cita de Don Luis Velasco: “Vemos ahora a la villa con su Plaza Mayor ocupando el centro de la urbe, que empieza a ser rodeada de portales que le dan prestancia y le brindan al transeúnte acomodo y protección en los días de lluvia; en ella la casa de Cabildos, sede de la autoridad civil, con amplio patio soleado y salas de finalidad reverente; y un poco más allá los conventos del Carmen y San Francisco, donde está el santuario del Señor, que viene a ser como el palacio de la Majestad Divina, a cuyo derredor se agrupa el floreciente caserío”.
Celaya, Gto.- Una las primeras fuentes que se instalaron en la ciudad fue la de la Plaza Mayo y de la Plaza de San Agustín.
PRIMERAS FUENTES Y AGUA
En el año de 1634, siendo Alcalde Mayor, Don Miguel Vázquez de Peralta, se llevó a feliz término la obra de aprovisionamiento del agua al centro de Celaya, debiéndose su realización al empeño de los Padres Carmelitas, porque éstos ayudaron en forma decisiva, poniendo inclusive su trabajo personal, hasta no ver llegar por fin el líquido al centro de la villa; entonces la corriente pudo surtir con su caudal a los conventos y a varias fuentes que se establecieron en la Plaza Mayor, en la de San Agustín, en el cementerio de San Francisco y en algunas de las esquinas de las calles más concurridas de la población.
CELAYA, GTO.- Desde fines del año de 1699 la Plaza Mayor se convirtió en mercado y estaba llena de puestos y tenderetes.
LA PLAZA MAYOR SIRVIÓ DE MERCADO
A fines del año 1699, la Plaza Mayor “servía de mercado y estaba, por lo mismo, llena de puestos y tenderetes de los vendedores”, destacando, en sus alrededores, los edificios del Mesón de Guadalupe, las Casas Consistoriales o Reales y la de Martín de Ortega (hacia el Portal Guerrero y calle Álvaro Obregón.
José Antonio de Villaseñor y Sánchez, en 1746 visita Celaya y cita que la ciudad era "hermosa y alegre" con su bella plaza que ofrecía el "espectáculo divertido de los revendedores que distribuyen las mercancías y los frutos de los dos mundos…". En contrapartida, Mourelle, Beltrami consignó una situación floreciente en el medio, al observar que "por todas partes se respira una atmósfera de lujo", en una población que constaba de unas 12,000 personas, en clara separación con los otomíes, que vivían en los alrededores y hablaban un idioma muy ajeno al de los demás vecinos”.
Celaya, Gto.- Aunque en la foto aparecen los portales de los edificios del derredor de la Plaza Mayor, hubo una época en que éstos no existían y la plaza era de mayores dimensiones.
LA PLAZA GRANDE, SIN PORTALES
Otro emisario de una potencia extranjera (Inglaterra), Henry George Ward, en el año de 1827 cita que las calles le parecieron "bien trazadas, como de costumbre, en ángulos rectos y las casas del centro del pueblo bien construidas". Los suburbios eran pobres y hasta miserables, pero la gran plaza, "uno de cuyos lados está ocupado por la iglesia del Carmen y el otro por el convento de San Francisco, es realmente magnífica y hace honor al gusto del arquitecto (un mexicano) que la diseñó".
BANCA DE CAL Y CANTO ALREDEDOR DEL JARDÍN DESPUÉS DE LA GUERRA DE LOS TRES AÑOS 1858-1861
Después de la Guerra de los Tres Años de 1858 a 1861, según cita Don Luis Velasco, vino una época de mejoras; entre las obras se hicieron mejoras al jardín principal: “para limitar el paseo, se construyó una larga y enorme banca de cal y canto, con ocho entradas de acceso, que correspondían a las esquinas y a los medios del parque, dejando en el centro la fuente que, con el monumento a la Independencia, existían desde que allí lo levantó el arquitecto Don Francisco Eduardo Tresguerras, en el año de 1822”.
La banca se conservó hasta el año de 1886, en cuyas postrimerías fue derribado el asiento con alto respaldo, que le servía de barrera, para instalar entonces unas bancas de madera con soportes y patas de metal, precursoras de las de hierro que ahora luce esta plaza.
Celaya, Gto.- Entre las mejoras de la época porfirista y de Don Perfecto I. Aranda, como jefe político fue el tralado de la columna de la Independencia a la Calzada Independencia y la construcción de un kisco en el Jardín Principal.
MEJORAS EN LA ÉPOCA PORFIRISTA Y TRASLADO DE LA COLUMNA DE LA INDEPENDENCIA
Con Porfirio Díaz y con Don Perfecto I. Aranda, como jefe político, fue cuando “se dio al jardín de la ‘Plaza de la Constitución’, o Principal, el trazo que conserva hasta el presente, pavimentando las callecillas de ese paseo con lozas de Guanajuato, y dotándolo con bancas de madera y hierro, precursoras de las que lucía a mediados del siglo pasado, que sustituyeron al larguísimo asiento de calicanto que rodeaba al parque, después de haber sido aquél derribado.
En seguida ordenó el traslado de la "Columna de la Independencia", que desde el año de 1822 había levantado el arquitecto, Don Francisco Eduardo Tresguerras, en el centro de la "Plaza Principal, o de la Constitución", al lugar que hoy ocupa, en un costado del templo de "San Francisco"; mejorándose al monumento con el cambio, porque se le sustituyó el águila de cantera que lo coronaba, por una mejor acabada en metal bronceado, agregándosele el zócalo con las escalerillas que le dan acceso y los macetones que lo complementan; y en el lugar que había quedado vacío en el jardín de la "Plaza Principal", hizo construir un kiosco.
Celaya, Gto.- La columna de la Independencia se trasladó a la Calzada Independencia en el período del Jefe Político Don Perfecto I. Aranda.
CELAYA, SU CENTRO HISTÓRICO: MARTÍNEZ ALVAREZ
El historiador José Antonio Martínez Álvarez, en su libro “Celaya, su Centro Histórico” resume así la importancia del centro histórico: Una condensación del centro histórico se localiza en su antigua plaza mayor o de armas; Plaza de la Constitución, oficialmente, o, más comúnmente, Jardín Principal, en cuyos cuatro costados se erigen los portales, ahora denominados: Independencia, Guerrero, Corregidora y Guadalupe, con un apéndice o pilón hacia el noroeste: el Portal Colunga.
El centro histórico que viene siendo la Celaya antigua, está ubicado al suroeste del Barrio del Zapote; al norte del Barrio de San Juan de Dios; al sur de los barrios de Tierras Negras y de San Antonio; al sureste del Barrio de Santiaguito, y al este del Barrio de Santo Cristo, todos los cuales son igualmente los más antiguos de la ciudad y cuyos habitantes (aborígenes en su mayoría) hicieron del centro el sitio predilecto para el desenvolvimiento de sus diversas actividades. De este modo, el casco o centro histórico incluye parcialmente el ensanche y las barriadas de extrarradio contemporáneas a él.
CELAYA, GTO.- El cine Colonial y la presidencia municipal, de los principales edificios del centro histórico en el siglo XX.
Las características de la zona de monumentos históricos denominada Centro Histórico de la Ciudad de México, guardan una estrecha afinidad con las que corresponden a Celaya:
1. Está formada por edificios de interés histórico, de los que muchos de ellos se consideran de gran valor urbano-artístico;
2. Conserva en amplia medida el antiguo trazo reticular del siglo XVI. Como núcleo y origen de dicho trazo, se construyó la plaza mayor, emplazada en un entorno de importantes inmuebles; en ella han tenido lugar durante varios siglos las principales actividades económicas, políticas y sociales de la ciudad.
3. La imagen urbana de las calles de esta zona la dan los distintos edificios civiles y religiosos que constituyen por sí mismos, ejemplos de la arquitectura distintiva de la ciudad;
4. Con el transcurso del tiempo, allí se han construido edificios que son exponentes de las arquitecturas barroca, neoclásica, romántica y ecléctica o híbrida”.
Celaya, Gto.- Edificios ubicados en los contornos de la Plaza Mayor. (Fotos del Archivo del Museo de Historia Regional de Celaya.
EL DESFILE DE LOS CARROS ALEGÓRICOS DE NAVIDAD DE 1840 AL 2019
Una tradición que inició el sacerdote franciscano fray Mariano Sánchez, en 1840
Desde 1840 a la fecha, con algunas interrupciones o con reducida participación algunas veces, se realiza en Celaya el Desfile de los Carros Alegóricos de Navidad, registrando también épocas de gran auge con la participación hasta de 30 carros, según cita de Don Luis Velasco, quien dice que a fines del siglo XIX ya se complementaba con todos los atractivos de la Feria.
La iniciativa de los carros alegóricos surgió del padre franciscano fray Mariano Sánchez, quien pretendía para darle más auge y esplendor al «Rosario de Navidad», que tenía verificativo durante las nueve noches que preceden al 24 de Diciembre, en cuya ocasión se acostumbraba llevar por las calles un carro adornado en el que iban colocados los «Santos Peregrinos», que era conducido en procesión hasta cada uno de los barrios de indios que rodean a Celaya.
En este recorrido se rezaba el «Rosario», se cantaban villancicos y letrillas al son de panderetas y pitos de aguinaldo.
LOS CUADROS ORIGINALES DE LOS CARROS ALEGÓRICOS
Fray Mariano decidió representar en carros alegóricos algunas de las invocaciones de la «Letanía Lauretana» y escenas bíblicas: «El Paraíso», «La Torre de David», «La Fuente de la Gracia», «La Estrella de los Mares», «El Espejo de Justicia», «La Ciudad de Sión», «La Casita de la Virgen», «La Cabaña de los Pastores» y «El Nacimiento», seguidos por la comitiva de los Reyes Magos con su recua de mulas cargadas con cofres y barriles dorados.
Para el arreglo de los carros, se contó con la ayuda del Ayuntamiento y por algunos vecinos acomodados, que se echaron a cuestas el compromiso de adornarlos, desplegando ello todo su ingenio, asesorados por el escultor Don Longinos Núñez, logrando la admiración de los celayenses y sus visitantes.
SE COMPLEMENTÓ CON LA FERIA DE NAVIDAD A FINES DEL SIGLO XIX
“Con los años, este desfile llegó a alcanzar un gran renombre y celebridad, pues hubo alguna vez en que llegó a treinta el número de carros que hacía el recorrido por las calles, y para fines del Siglo XIX ya era complementado con una famosa feria, en la que no faltaban las corridas de toros, las peleas de gallos, los bailes populares y el juego en la «Partida» de grandes sumas de dinero.
En otra cita de Don Luis Velasco, aludiendo a 1903, dice que Celaya conservaba sí, algo de lo de antaño, sobre todo en sus fiestas; y en las de «Navidad» no deja de salir el tradicional desfile de carros alegóricos, que había llegado entonces a alcanzar una inusitada importancia por su número y por lo vistoso de su arreglo.
SARITA MONTOYA Y EL SISMACC RESCATAN LA TRADICIÓN
Por muchos años, principalmente entre los ochenta y noventa del siglo pasado, para rescatar esta tradición, que iba en decadencia, Sarita Montoya, mejor conocida como la poetisa de Celaya, arreglaba por su cuenta el carro de la posada para llevarlo a cada barrio durante los nueve días de posadas, para motivar a los vecinos a que arreglaran su propio carro y el 24 y 25 de diciembre participaran en el desfile.
En la actualidad, la Casa de la Cultura y el Sistema Municipal de Arte y Cultura de Celaya son los encargados de preservar esta tradición, que reúne cada año a los barrios para llevar a cabo el desfile más representativo de los celayenses en esta época decembrina.
domingo, 22 de diciembre de 2019
El proyecto conceptual del Hub de Innovación Celaya, en la fábrica El Buen Tono.
Listo el proyecto conceptual para convertir “El Buen Tono” en el edificio de la Mente-Factura
*El gobierno del estado adquirió el edificio de la fábrica de alcohol “La Internacional”, que en 1929 pasó a ser la cigarrera “El Buen Tono”
AGP
CELAYA, GTO.- Circula ya en redes sociales un video del proyecto conceptual de lo que será el “Hub de Innovación Celaya”, que construirá el gobierno del estado en el predio y construcción, que a principios del Siglo XX fue la fábrica de alcohol “La Internacional” y, a partir de 1929, la cigarrera “El Buen Tono”, hasta 1957, fecha en que se liquidó a los 97 trabajadores que tenía.
El mismo video relata que la Fábrica “El Buen Tono” es un conjunto de edificios, íconos de la ciudad de Celaya, que fueron construidos a principios del siglo XX. Originalmente, el conjunto de edificios alojó una destilería llamada “La Internacional”. Durante “Las Batallas de Celaya”, el Ejército Constitucionalista, al mando del General Álvaro Obregón, ocupó esta posición para la defensa de la ciudad. Cuenta con una ubicación privilegiada, accesible y céntrica, además de una arquitectura, que hacen del conjunto un referente de la arquitectura de transformación industrial en México, de principios del siglo XX.
Módulo interactivo
El desarrollo del “Hub de Innovación Celaya” proyecta, el edificio y su reutilización, para nuevamente ser un referente de la transformación y evolución de nuestro país: ser impulsor de la “Mente-Factura”. Para ello se propone construir un ecosistema creativo, enfocado en fortalezas y oportunidades de la Región: el segmento logístico y el sector agroalimentario.
Módulos y salas de juntas
El nuevo concepto incluye, la construcción de un acceso digno y moderno por la calle Quintana Roo, áreas exteriores jardinadas, un jardín de evento y sala de CoWorking; el vestíbulo y módulo interactivo, módulos y salas de juntas, entre otras. El proyecto se había anunciado con anterioridad por el secretario de Desarrollo Económico Sustentable, Mauricio Usabiaga Díaz Barriga, asegurando que edificios de estos se construirán en varias regiones del estado, uno en la zona sur y otro en la zona norte, además de los de León e Irapuato.
El nuevo acceso por Quintana Roo
EL BUEN TONO La creación de la cigarrera “El Buen Tono” se debió al empresario francés Ernesto Pugibet, quien entre 1896 y 1899 había creado la empresa en la ciudad de México. El éxito logrado, al introducir modernas maquinarias, lo hizo expandirse creando una fábrica en Celaya, Gto. y otra en Orizaba, Ver.
Áreas exteriores de El Buen Tono
Ese periodo fue de estabilidad para la cigarrera, en 1929 se permitió abrir una sucursal en la ciudad de Celaya, Guanajuato, donde se fabricaron marcas, como: Country Club, Campeones, Jazz, Chinacos y Bacará, elaborados con la novedosa máquina de cigarros “Muller”, cuya capacidad de producción era de mil 200 piezas por minuto y con la encajetilladora “Arenco” capaz de empacar cuatro mil 200 cajetillas por minuto, según “Palabra de Clío. Año 1 No. 1 2007 Ensayo Claudia Rodríguez Pérez).
El Ejército Constitucionalista desde la fábrica El Buen Tono combatiendo contra Villa.
Siempre fue un referente popular, principalmente de las comunidades indígenas, por el boato de su fiesta religiosa, la realización del Mitote y concentración de danzantes
CELAYA, GTO.- El antiguo templo de La Cruz o Santa Vera-Cruz, que estuvo ubicado en las calles de la Cruz y Mesones (hoy calle Morelos, en el extremo sur de la Calzada Independencia), fue un referente destacado para los celayenses por casi 239 años, principalmente para las comunidades indígenas de los alrededores de la ciudad, quienes organizaban una de las fiestas religiosas más vistosas y de mayor convocatoria regional por la representación del “Mitote” y la concentración de danzantes.
Vista de la calle Morelos en la actualidad y cuando existía el templo de La Cruz.
Por su esplendor arquitectónico, al templo de La Cruz se le comparaba con otros de la nueva España, siendo parte del conjunto de edificios religiosos del centro de la ciudad, que destacaron en los siglos XVII, XVIII y XIX, con el templo de San Francisco, el templo de la Virgen del Cordón (hoy Catedral) y la Tercera Orden, junto al cual se erigía el templo de la Cruz, además de las 14 capillas del Viacrucis, que construyó Tresguerras en este mismo espacio, que también albergaba el panteón.
La festividad de la Santa Cruz, el 3 de mayo, inició muchos años antes, según narra el historiador José Antonio Martínez Álvarez, citando la Historia de la Ciudad de Celaya de Don Luis Velasco.
La festividad iniciaba ocho días antes, la cual requería de varios preparativos de los encargados, que iniciaban con “la elección del Capitán, Alférez y Sargento, organizando con ellos una compañía de milicias al estilo de España, que tenía por cuartel, la casa del Capitán; quien, por contribución, hacía todos los gastos ordinarios. Durante todos esos días, que eran los del novenario, había alarde de la compañía, disparándose muchos tiros de mosquetes y arcabuces en los desfiles; y la víspera de la celebración, por la tarde, se repartía el escuadrón en hileras, con el orden practicado en las milicias; marchando así todos para la iglesia, sin dejar de disparar sus arcabuces y mosquetes a costa del Capitán, que era el que repartía la ración de pólvora gastada durante los días que duraba la fiesta”.
CELAYA, GTO.- Al fondo el altar principal del templo de La Cruz en el centro de la ciudad.
CONSTRUCCIÓN DEL TEMPLO DE LA CRUZ
“La devoción que la originaba dio motivo para que se construyera un templo llamado “La Cruz” que todavía hace un lustro se levantaba en la esquina de la calzada de la Independencia y calle de Morelos. Dicho templo fue construido el año de 1695 con la cooperación de los indios, por el Doctor Don Francisco Puente y Arámburu, celoso sacerdote que, habiendo nacido en la villa de Celaya, estuvo estudiando en su juventud en los colegios de San Ildefonso y Santa María de los Santos de México, hasta graduarse de Doctor en Teología, en la Universidad de la misma capital; y siendo después Cura y Juez Eclesiástico de la villa de San Miguel el Grande, “erigió en su tierra la capilla de la Santa Cruz o Santa Vera-cruz.
CELAYA, GTO.- Composición fotográfica de elementos actuales y anteriores, con el templo donde se ubicaba.
DOTACIÓN DE RECURSOS
Para servicio de esta iglesia, su promotor la dotó de catorce capellanías. “Con esto, el templo de ‘La Cruz’ fue uno de los más ricos de Celaya, pues tenía de principal $103,950.00; de los cuales estaban dedicados a subsidios $6,350.00; además de que gozaba de la propiedad, llamada ‘Hacienda de pan llevar’, cuyos productos y los réditos del principal, se invertían en los gastos del templo, salarios del padre Sacristán y del Administrador, la manutención de catorce capellanes que lo asistían, el estipendio de tres mil cien misas anuales que allí se celebraban y la dote cada año de dos huérfanas, a las que se beneficiaba así para que pudieran tomar estado”, como también lo hacía El Beaterio, según se cita en otra parte de la Historia de Celaya de Don Luis Velasco.
La cita continua destacando que “las fiestas de la Santa Cruz, que se celebraban con mucho boato, fueron decayendo, hasta extinguirse en los años de la lucha por la Independencia, en que fue abolido definitivamente el ‘alarde’ o ‘mitote’ de guerra que hacían los indios, por las autoridades militares de la colonia, en previsión de un posible levantamiento de los naturales armados para la fiesta, que fueran luego a engrosar las filas de los insurgentes; pero siguieron verificándose las vistosas danzas que también se organizaban entonces, y que, como una reminiscencia de aquellas, aunque no con todo el boato de aquellos tiempos, hemos conocido en nuestros días, sobre todo en el barrio de Tierras Negras, donde se siguen acostumbrando en las fiestas titulares del mismo barrio”.
CELAYA, GTO.- Vista de frente, en el lado izquierdo se ve una parte de la barda del templo de La Cruz ya deteriorada, cerca de su demolición.
LA DEMOLICIÓN DEL TEMPLO PARA AMPLIAR LA CALLE MORELOS
De acuerdo con Don Luis Velasco, el templo de La Cruz fue demolido el 2 de junio de 1934, con motivo de la introducción del drenaje de la ciudad, la ampliación de la calle Morelos y para darle mejor vista a la zona comercial del Mercado Morelos. La leyenda urbana agrega que fue también para darle mejor vista a el negocio comercial La Balanza. Esto sucedió en la administración del gobernador Melchor Ortega y la administración municipal de Juan Yépez.
El rumor de la demolición se conoció antes de los hechos, por lo que muchos celayenses se inconformaron y acudieron a las autoridades de Hacienda y de Bienes Nacionales, pero no les hicieron caso, según el periódico El Informador, que cita el historiador Martínez Álvarez. La demolición se realizó en la noche para evitar la oposición de la gente.
El Historiador Rafael Soldara, por su parte, señala que, a raíz de las Leyes de Reforma, el templo se encontraba abandonado y muy deteriorado.
CELAYA, GTO.- Muy modesto el actual templo de La Cruz en comparación al que se construyó a finales del siglo XVII y se demolió en los años 30 del siglo XX.
NUEVO TEMPLO EN CELAYA
A raíz de este hecho, la jerarquía eclesiástica procuró subsanar el daño construyendo uno nuevo en un terreno que donó la familia Vázquez Mellado, en el edificio que era parte de “La Bética”. El nuevo templo de la Cruz se inauguró en 1953.
En la desaparición de la fiesta influyó la Guerra de Independencia y la demolición del templo en 1934. Desde entonces, Celaya perdió no sólo un referente popular de tradición, de su toponimia urbana, sino también parte de su esplendor arquitectónico.
TESTIMONIO FOTOGRÁFICO EN LA FOTOTECA NACIONAL, DEL INAH
La “calle de la Cruz y mesones” fue popular desde el siglo XIX. De acuerdo con el escritor José Antonio Martínez Álvarez, en su libro “Celaya, su centro histórico”, el nombre hacía referencia a la proximidad del Templo de la Cruz y a los mesones instalados a lo largo del Camino Real empedrado. Los mesones eran refugios o descansos que ocupaban generalmente los comerciantes que transportaban mercancías utilizando bestias.