viernes, 6 de diciembre de 2019

LA PLAZUELA DE LA MERCED, EL PARQUE O EL MERCADO 5 DE FEBRERO, UN REFERENTE DEL PASADO Y PRESENTE DE LOS CELAYENSES



CELAYA, GTO.- "El Parque", antigua plazuela de La Merced, donde hoy está el m,ercado 5 de Febrero.; al fondo las actuales calles Manuel Doblado y Cuauhtémoc. (Foto del Archivo del Museo de Historia Regional de Celaya).

LA PLAZUELA DE LA MERCED, EL PARQUE O EL MERCADO 5 DE FEBRERO, UN REFERENTE DEL PASADO Y PRESENTE DE LOS CELAYENSES

AGP

La Plazuela de la Merced, después conocida como “El Parque”, lugar donde se iban a pasear y a descansar los vecinos de la zona, terminó convirtiéndose en el mercado 5 de Febrero. El lugar ha sido un referente popular de los celayenses desde 1742 bajo sus diferentes nombres y usos, considerándose parte importante de la toponimia urbana de la ciudad.
Ya conocido con el nombre de El Parque y con una tradición de comercio ambulante, en 1930 se acondicionó para reubicar ahí a los comerciantes de lo que llamaban el mercado Cañitos, que se instalaban en las calles de Colón (hoy Insurgentes) y Galeana, pero no se quisieron cambiar porque se alejaban mucho de sus habituales clientes.
Don Luis Velasco, en su obra la “Historia de la Ciudad de Celaya”, citando la "Historia de la Conquista del Reino de la Nueva Galicia", de Don Matías de la Mota y Padilla, dice que la plazuela surgió cuando los religiosos Mercedarios se establecieron en Celaya e iniciaron la construcción de su templo y hospicio, en 1742; la plazuela estaba frente hospicio.
CELAYA, GTO.- La calle Albino García, atrás del templo de la Merced, antes conocido como el callejón de la "Cabecita".
SURGE DESDE 1742 CON EL CRECIMIENTO DE LA ZONA URBANA DE CELAYA Y SE CONVIERTE EN MERCADO, DE MANERA PROGRESIVA, A PARTIR DE 1920
Según investigación del historiador Rafael Soldara Luna, director de Museo de Historia Regional de Celaya, después de 1860, la huerta del ex-hospicio de la Merced fue dividida para abrir una calle, que se llamó "calle Nueva", que comunicara a la plazuela con el callejón a espaldas del templo de la Merced (hoy, Albino García). La “calle Nueva” ya aparece en el plano de la ciudad de 1889, elaborado por el ingeniero Antonio H. Linares, pero no en el de Don Francisco Eduardo Tresguerras, de 1810.
CELAYA, GTO.- En el plano de la ciudad, elaborado por Francisco Eduardo Tresguierras, en 1810, no aparece aún el callejón de la Cabecita ni se había dibvido el hospicio para abrir la calle, que uniría el callejón con la plazuela.
El callejón, atrás del templo de la Merced, que hoy es Albino García, fue conocido por la población como de la "Cabecita", porque en tiempos de la colonia, fue allí donde la justicia colgó la cabeza de un bandido apodado "el Celayense", por haber nacido en ese callejón.

PLANO DE LA CIUDAD DE 1889

EL PARQUE JOAQUÍN OBREGÓN GONZÁLEZ SE FUE TRANSFORMANDO EN MERCADO
A finales del siglo XIX, El Parque se utilizó como lugar de recreación pública, con jardines y bancas para el descanso de los visitantes; ahí mismo se perforó un pozo artesiano, en 1897, para surtir de agua a los vecinos.
Durante las Batallas de Celaya, en 1915, el coronel Maximiliano Kloss, jefe de la artillería del Ejército Constitucionalista, utilizó El Parque como depósito de artillería de los cañones "Schneider", los cuales sirvieron para combatir a los convencionistas.
Durante algún tiempo, a principios del siglo XX, este lugar se llamó Parque Joaquín Obregón González, mismo nombre que se dio, al inaugurarse, el hoy Mercado Morelos. (Obregón Gonzalez fue gobernador de Guanajuato en varias ocasiones desde 1893 hasta poco antes de la caída de Porfirio Díaz).
CELAYA, GTO.- En 1930 inauguran empedrado de la calle Cuauhtémoc, que hoy está pavimentada, en la foto es la de la izquierda.
DE PARQUE A MERCADO EN PROCESO PAULATINO EN EL SIGLO XX
En octubre de 1930, bajo el gobierno de Don Agustín Arroyo Ch., este lugar ya se había medio acondicionado como mercado, pretendiendo trasladar a este sitio a los comerciantes del mercado Cañitos, instalados entre las calles Colón (hoy Insurgentes) y Galeana, pero se negaron a reubicarse, porque iban a quedar muy lejos de sus asiduos clientes de San Antonio, Santiaguito y Tierras Negras.
Buscando mejorar el lugar, el 5 de febrero de 1932 se inaugura el empedrado de la calle oriente, hoy Cuauhtémoc, con motivo del LXXV Aniversario de la promulgación de la Constitución de 1857 y XV de la Constitución de 1917, según se cita en el Primer Tomo de la “Cronología de Celaya, Gto. (1526-1960), del historiador José Antonio Martínez Álvarez, en base al periódico El Informador.

DEMUELEN LA PRIMERA RUDIMENTARIA CONSTRICCIÓN
El 8 de septiembre de 1947 inician la demolición de la construcción rudimentaria del mercado, bajo la dirección del ingeniero Roberto Gayón, quien lo hizo de manera honoraria; y el 25 de diciembre, de ese mismo año, fue inaugurado el nuevo mercado por el gobernador Jesús Castorena y el presidente municipal Antonio Chaurand Concha.
El 16 de enero de 1948 limpian de puestos el llamado mercado Cañitos, en Insurgentes y Galeana; y el 13 de septiembre de ese mismo año cambiaron el techo, que era de cartón y madera, por uno de lámina y estructura de fierro.
CELAYA, GTO.- La última rehabilitación del mercado 5 de Febrero se realizó en la administración del gobernador Miguel Márquez, del presidente municipal Ramón Lemus y del dirigente de los locatarios Raúl Martínez.

La última rehabilitación y cambio de techo se entregó en la administración del gobernador Miguel Márquez Márquez y del presidente municipal Ramón Lemus Muñoz Ledo, por acuerdo con el dirigente de los locatarios, Raúl Martínez.
CELAYA, GTO.- Entrada principal del Mercado 5 de Febrero, por Manuel Doblado. Hoy es un referente importante para los celayenses y visitantes.

jueves, 28 de noviembre de 2019

¿Qué pueden hacer las MIPyMES frente a la ampliación de la base tributaria?


El contador Gonzalo Hernández sugiere asesorarse de un contador fiscal certificado para aprovechar las coyunturas de la ley y plantear los diferentes escenarios de desarrollo para cada giro

C.P Gonzalo Hernández, representante de BHR Enterprice Worldwide México.

AGP

Frente a la determinación del gobierno federal de ampliar la base tributaria para incrementar la recaudación, que afectará principalmente a las pequeñas y medianas empresas, se recomienda analizar las coyunturas de la Ley de Ingresos de 2020, para aprovechar lo que favorezca el crecimiento de determinados sectores, apoyándose en contadores públicos certificados para no violar las disposiciones legales.
El contador Gonzalo Hernández, representante del despacho BHR Enterprice Worldwide México, dijo que las empresas, en especial las pequeñas y las medianas, tienen una expectativa baja de crecimiento, pero sí se pueden aprovechar las coyunturas de la ley para buscar opciones de desarrollo, siempre y cuando esté bien sustentadas, de acuerdo con cada uno de los giros.
Dijo que la determinación de ampliar la base tributaria afectará de diferente manera a cada uno de los rubros; por la tanto, las alternativas para salir adelante, no se pueden aplicar a todos por igual; de ahí que el contador tenga que hacer su tarea de análisis y determinar lo más conveniente para el caso de que se trate.

EXPECTATIVAS DE CRECIMIENTO EN EL SECTOR AUTOMOTRIZ POR EXPORTACIONES
C.P. Gonzalo Hernández Hernández, presidente de la
Asociación de Industriales de Apaseo el Grande.
*Desarrollan clúster de proveedores para Toyota, la armadora instalada en Apaseo el Grande y que entró ya en fase de pruebas

El sector automotriz del país sí tiene expectativas de crecimiento, siempre y cuando manejen con orden las importaciones y exportaciones de sus productos, aunque desafortunadamente los ingresos de este sector no se quedan en el país, porque no tenemos un sector proveedor local.
Gonzalo Hernández Hernández, presidente de la Asociación de Industriales de Apaseo el Grande, dijo que apenas se empieza a trabajar en el desarrollo de un clúster de proveedores locales, aunque no es tan fácil, porque las exigencias son muy altas.
Aseguró que este clúster tiene como meta desarrollar proveedores para la planta Toyota, que entró en proceso de pruebas y que próximamente se pondrá en operación.

domingo, 24 de noviembre de 2019

El Barrio de El Zapote, su nombre y su importancia para los celayenses

El actual centro del barrio de El Zapote, donde se fundó Celaya, que en 1571 era el pueblo de Nat Tha Hi.


*En la toponimia urbana de Celaya, es uno de los primeros y principales referentes de su población


Por AGP

El hoy conocido barrio de El Zapote es uno de los primeros lugares de referencia para los celayenses desde la naciente Zalaya a la fecha; está situado en lo que fue el poblado otomí (otomite) Nat Tha Hi o Nattahí, fue de los primeros núcleos de población que crecieron alrededor de la traza original, que luego se convirtieron en congregaciones de los naturales, agregadas a la villa, dando origen así a la conformación de los barrios de indios, casi al final del mismo siglo XVI en que se fundó la villa.
Don Luis Velasco, en su Historia sobre la Ciudad de Celaya (Pag. 50 primer tomo), dice -citando la obra: "Nattahí", de Fulgencio Vargas-, que los indios de la región contribuyeron al desarrollo de la villa y a la construcción de los primeros edificios, por lo que los españoles procuraron que vivieran en los alrededores, fuera de la traza urbana, como lo fue siempre Nattahí.
No se precisa en qué momento Nat Tha Hí cambió a barrio de El Zapote, pero el nombre le viene, debido a la imagen de un cristo que veneraban en la capillita o ermita de Nat Tha Hi, conocido como “El Señor del Zapote”, la cual fue introducida por los frailes agustinos, quienes estaban a cargo del recinto, aunque se dice que fue construida por Fray Juan de San Miguel, y su fiesta se celebraba el uno de enero.
Actual capilla de El Señor de la Clemencia que se construyó en el lugar donde estaba la ermita, donde los pobladores de Nat Tha Hi veneraban al Señor de El Zapote.

Después, “El Señor del Zapote” se cambió por “El Señor de la Clemencia”, pero el barrio conservó el nombre de El Zapote, como los demás barrios, que fueron surgiendo con el nombre de la imagen a la que se le dedicó: Santiaguito, San Antonio y Resurrección, que fueron los primeros.
En la actualidad, en el barrio de El Zapote, se venera a la Virgen de la Asunción, el 15 de agosto, pero conserva su nombre original como barrio de El Zapote, aunque la calle que hoy se llama 16 de Septiembre, primero fue calle Clemencia y luego calle del Águila.
El primero de los templos que se construyó, luego de la fundación de Zalaya, fue el del Zapote, que suplió a la antigua ermita de Nat Tha Hi, donde estaba “El Señor del Zapote”, la que sirvió de marco, junto con el mezquite, que estaba a un lado, para la fundación de la ciudad; en este nuevo templo se colocó, temporalmente, la primera imagen de la Purísima Concepción que trajeron de España por encargo especial de Don Martín Ortega y su esposa Magdalena de la Cruz Silva, mientras se construía su templo en la traza de la villa, cuya devoción difundían ya desde entonces los padres franciscanos.
(Del libro de Don Luis Velasco)

Don Luis Velasco cita, en su Historia Sobre la Ciudad de Celaya, la "Historia de la Provincia de San Nicolás Tolentino de Michoacán, del Orden de Ntro. Padre Sn. Agustín". Tomo II, de Fray Diego Basalenque; el "Álbum Conmemorativo de la Coronación de Ntra. Sra. Purísima Concepción de Celaya", del P. Cesáreo Murguía; “Nattahí”, de Fulgencio Vargas; “Celaya”, del Dr. David Reynoso Beltrán, y otros documentos del Archivo General de la Nación, para sustentar los datos que aporta sobre la fundación y los acontecimientos que le siguieron, destacando la devoción de sus pobladores a la Inmaculada Concepción, que luego pasó a ser Celaya de la Purísima Concepción, en tanto que Zalaya sufrió la modificación a Salaya y luego Celaya.
Sobre el nombre de El Zapote, que es el lugar de referencia en la toponimia urbana de Celaya, el más antiguo y de mayor importancia por haberse realizado en este sitio la fundación de la ciudad, el uno de enero de 1571, casi 50 años después de la caída de Tenochtitlán, tiene también sus leyendas urbanas, que algunos cronistas e historiadores han consignado como tales en diferentes monografías.
A mediados del siglo pasado, según recuerdan algunos vecinos, dicen que en la actual calle de Arroyo Ch., entre 16 de Septiembre y Tenochtitlán, había un árbol de zapote negro y creen que por algún ancestro de él se le dio el nombre al lugar; sin embargo, el dato más objetivo, que consignan las los historiadores, como Don Luis Velasco, coinciden en la devoción de los pobladores de Nat Tha Hi a la imagen de “El Señor del Zapote”, fomentada por los frailes agustinos.

Monumento a la fundación de Celaya en el barrio de El Zapote.

Como testimonio de la fundación de Celaya en el barrio de El Zapote, se erigió posteriormente una columna y luego un monumento con un mural, que ha servido de referente para los habitantes de la ciudad, aunque también por muchos años ha estado abandonado.
Con motivo de los 450 años de la fundación, que se cumplen el uno de enero de 2021, sería oportuno dignificar el lugar, como ya lo han propuesto algunos ciudadanos, que al margen de la autoridad buscan destacar el uno de enero de 1571, como la fecha oficial de la fundación y no el 12 de otubre de 1570, en que se concedió la autorización para la fundación de la villa.

NAT THA HI EXISTÍA MUCHO ANTES DE LA FUNDACIÓN DE ZALAYA
Antes de conocerse este lugar como el barrio de “El Zapote”, existía ahí, desde antes de 1531, una aldea de otomíes llamada Nattahí o Nat Tha Hí, lugar de mezquites; a toda la zona se le conocía como el mezquital de Apaseo, lugar al que llegó el Virrey Martín Enríquez de Almanza en su campaña para combatir a los Chichimecas, en junio de 1570.
(Del libro de Don Luis Velasco)
Anterior a la llegada del Virrey, se consigna que, en 1526, Don Nicolás de San Luis Montañez, cacique de Xilotepec y Tula, y su sobrino Fernando de Tapia, fundaron Acámbaro, al emprender la campaña en apoyo a los españoles, para conquistar los pueblos del Bajío y del Norte, conocidos como Chichimecas; al mismo tiempo, descubrieron el valle de Apaseo (Dee en otomite, y Apatzecua en tarasco), estableciendo ahí la Estancia de Apaseo, a escases tres leguas de la aldea de Nattahi. (Pág. 43 de la Historia de la Ciudad de Celaya, Tomo I, de Luis Velasco y Mendoza), confirmando que Nattahi, existía mucho antes de las fundaciones españolas y que fueron las primeras aldeas a las que llegaron a evangelizar los religiosos.

(Del libro de Don Luis Velasco)
En la visita de Martín Enríquez de Almanza, en junio de 1570, un grupo de españoles asentados en Apaseo el Grande y con dotaciones de tierra en El Mezquital, solicitaron al Virrey la fundación de una población en esta zona, que sirviera de protección contra las invasiones chichimecas, petición que se aprobó el 12 de octubre de 1570, según relatan todos los historiadores avalados por documentos oficiales de la época.
La disposición del Virrey se cumplió, como él lo dispuso: el uno de enero de 1571, los 30 hombres casados, más cinco varones, se reunieron, a la sobra de un mezquite, que estaba al lado de la capilla de Nat Tha Hi, para escuchar la misa al Espíritu Santo y hacer la asignación de los solares; después se trasladaron al sitio que hoy ocupa la presidencia municipal para instalar el primer cabildo.

Don Luis Velasco cita que, en la sobra del mezquite, a un lado del templo, sólo se realizó la asignación de los solares y la misa de fundación se celebró en el lugar que hoy ocupa la presidencia municipal, relación que contrasta con la de otros historiadores. Don Luis Velasco cita, para tal efecto, un artículo del No. 63 de la "Gaceta de México", del día 23 de Mayo de 1820.
Independientemente de esta discrepancia, queda establecido que el uno de enero de 1571, tuvieron lugar los hechos más importantes de la fundación de Celaya: la celebración de la misa al Espíritu Santo, la asignación de solares y la instalación del cabildo.


sábado, 23 de noviembre de 2019

Falta identidad a los pueblos y países latinoamericanos: Priotti

*El artista plástico argentino expone su obra “Fracciones & Ficciones”, Retratos de Escritores Universales, en la delegación del ISSSTE, en Celaya.


Claudio Priotti inauguró este viernes su exposición “Facciones & Ficciones”, Retratos de Escritores Universales”, en la delegación del ISSSTE Guanajuato, en Celaya. Estuvo acompañado del delegado de la institución, Guillermo Caballero Mendoza, del Profesor Luis Manuel Hernández, y del promotor cultural Gerardo Cázares Patiño, así como de representantes de la cultura en el municipio.
Retratos de Escritores Universales es la obra de este año del artista argentino, a quien lo une un lazo especial con México, principalmente con Celaya: “México mi segundo país y Celaya mi segunda ciudad”, como define él su relación con esta parte de la América Latina.
Su exposición consta de 12 pinturas, “retratos” de escritores universales, aunque propiamente no son retratos de sus rostros físicos, sino retratos psicológicos, en los que proyecta su pasión por la vida, sus obras y su mundo, el de cada uno de los escritores.


Narra el artista plástico que alguien le sugirió que no pintara a Octavio Paz, porque no tuvo una línea firme; sin embargo, lo pintó por la trascendencia de su obra, reflejada en “El Laberinto de la Soledad”, donde describe crudamente la falta de identidad de los mexicanos, que es algo común de los pueblos y naciones latinoamericanas, comentó después en una charla privada.
Añadió que con la conquista hubo mezcla de razas, pero no hubo mezcla o fusión de culturas; hoy, en su gran mayoría, ni se sienten originarios, ni americanos, ni españoles o portugueses, ni afroamericanos. Dentro de la diversidad no han descubierto que es lo que los une como pueblos y como naciones de América.

Dice la escritora y crítica de arte Beatriz Vignoli que, en esta galería de escritores universales, Claudio Priotti sólo pinta en estilo natral los ojos. “Los cuadros, además de ser retratos fisonómicos, honoríficos y públicos, expresan, en ese otro especio imaginario, con armoniosos colores y sorprendentes formas, los vuelos fantasiosos del inconsciente social, piloteado por la mano diestra del artista”.
Cada cuadro está acompañado de un texto interpretativo de escritores actuales de Argentina, algunos en prosa y otros en verso.
La exposición estará en la delegación del ISSSTE, en la plaza Magnolia de Celaya, hasta el 5 de diciembre, porque a partir del 7 de diciembre se expondrá en el Centro Cultural de la Fábrica La Aurora, de San Miguel de Allende.



miércoles, 20 de noviembre de 2019

Claudio Priotti expone nuevamente en Celaya


*Retratos surrealistas de pintores universales, bajo el nombre de "Facciones & Ficciones"


Claudio Priotti es reconocido artista plástico argentino, muy ligado a México, especialmente a Celaya, donde existen dos de sus murales. Este viernes presenta, en la delegación del ISSSTE, su exposición “Facciones & Ficciones”, que consiste en una serie de retratos surrealistas de escritores universales, como: Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Octavio Paz, Juan Rulfo, entre otros.
Claudio Priotti llegó este lunes a Celaya, donde cuenta con varios conocidos y amigos, pues ya a estado en otras ocasiones en la ciudad, a la que le guarda una especial predilección, tanto que, desde su primera visita en 2010, pintó y donó su primer mural al Conservatorio de Música de Celaya, año en que también pintó los cuatro evangelistas en las pechinas de la cúpula del templo de San Pedro Tenango, Guanajuato. Su segundo mural lo donó a la Casa de la Cultura de Celaya, en el 2012, además de exponer sus obras, ese año, en la Expo Agroalimentaria de Irapuato.



Priotti radica en el municipio de Venado, Argentina, donde el pasado 25 de octubre presentó, por primera vez, su colección de retratos de Escritores Universales; de allá llegó directamente a Celaya para preparar la inauguración de su obra y a partir del 7 de diciembre estará en el Centro de Arte y Diseño Fábrica La Aurora, de San Miguel de Allende.
La crítica de arte argentina, Beatriz Vignoli, dice que lo único natural de estas pinturas son los ojos. “El resto del rostro experimenta, a lo largo del proceso creativo pictórico, barrocas peripecias que, si bien no fueron pensadas simbólicamente en relación con el universo narrativo o poético de cada obra, tampoco son ornamentos gratuitos, sino que cumplen una función precisa: abren el volumen virtual de las facciones a la ilusión de un espacio, que bien podría considerarse como un especio literario, una realidad aparte”.
Claudio Priotti tiene una estrecha relación, desde hace 20 años, con Fernando M. Díaz, pintor y director del Centro de Arte y Diseño La Fábrica “La Aurora”, en San Miguel de Allende; a través de él conoció a Gerardo Cázares, siendo éste el director del Sistema Municipal de Arte y Cultura de Celaya; desde entonces han realizado diferentes actividades culturales en las que Priotti ha sido el protagonista, como la elaboración y donación de los murales citados, y la exposición que inaugurarán, este viernes al medio día en la delegación del ISSSTE.
Cada uno de los retratos se acompaña de una reseña realizada por escritores argentinos, como: Pablo Nirich, Paul Citraro, Cristina Rosalío y Beatriz Vignoli, entre otros, quienes ayudan a la interpretación psicológica de estos escritores universales.
El artista argentino, desde 1980, trabaja en distintos campos relacionados con la imagen, como la pintura, el diseño gráfico, la fotografía, el arte digital y el muralismo. Egresó de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Rosario, donde se graduó de licenciado en Artes Visuales.

domingo, 17 de noviembre de 2019

El Parián, un mercado popular en Celaya, de 1861 a 1906, que ayudó a embellecer la Plaza Principal


Con el transcurso del tiempo se acondicionó debidamente este mercado, al que el vulgo designó con el nombre de "el Parián", construyéndose en el sitio que ocupaba, una especie de pérgola circular con pilares de cantería que, aunque modesta, imitaba en su estilo al de la hermosa columnata que adorna la plaza de San Pedro en Roma.


Ocupó una de las explanadas del claustro del Convento de los Carmelitas, la otra era el jardín del Niño Artillero; después se construyeron las escuelas Independencia y Tresguerras: Soldara

AGP

El sitio conocido como El Parián, en Celaya, fue una explanada, ubicada en la parte norponiente del templo del Carmen, que al final de la Guerra de Reforma o de los Tres Años, en 1861, se destinó al comercio popular, luego de que el Jefe Político de la ciudad, José María Marañón, desalojó a los comerciantes que estaban establecidos, desde tiempos de la colonia, en la Plaza Principal o Plaza Constitución.
En el lugar donde se instalaron los comerciantes, se construyó, posteriormente, una pérgola circular con pilares de cantería para para embellecer el lugar y para comodidad de los comerciantes. La obra se concluyó e inauguró el 5 de mayo de 1874, por el jefe político del momento, el coronel Florencio Soria, según quedó plasmado en el medallón de la parte central.
De acuerdo con estos datos, consignados por los historiadores, se puede asegurar que esta pérgola no pudo ser construida por el arquitecto celayense Francisco Eduardo Tresguerras, a quien popularmente se le atribuye, por el hecho de haber sido quien construyó el nuevo templo y convento de los carmelitas, luego del incendio de 1802, que acabó con el anterior, construido por fray Juan de San Miguel.
Vita de la explanada donde se instaló el mercado el Parián, desde la calle Tresguerras.
El cambio de los comerciantes de la Plaza Constitución a la explanada del exconvento, se debió a las obras de restauración y mejoras que emprendió el Jefe Político José María Marañón, al término de la Guerra de los Tres Años, empezando por la Plaza Principal, que convirtió en un bello jardín con una larga banca de “cal y canto”, dejando en el centro una fuente y la columna de la Independencia que había colocado ahí Francisco Eduardo Tresguerras, según relato de la Historia de Celaya, de Don Luis Velasco.
Entre otra de las obras emprendidas por el Jefe Político de Celaya fue la apertura de la calle conocida hoy como Tresguerras, lo que puso al descubierto la explanada del convento, que estaba abandonada debido a expropiación y al no haber comprador.
Durante los 45 años que funcionó el mercado el Parián en esta explanada, desde 1861, los comerciantes de la ciudad y pobladores de la zona rural, que traían a vender los productos del campo, como granos, verduras y animales, se reunían este lugar, hasta que fue abandonado en 1906, cuando se trasladaron al nuevo mercado “Joaquín Obregón González”, hoy José María Morelos.

Actual vista exterior de la escuela primaria Independencia, que ocupa el lugar donde estaba el Parián,

“En el lado contrario al "Parián", y en otro de los patios del ex-convento del Carmen, que al demolerse la tapia que lo limitaba quedó al descubierto, se formó otra plazuela en la que también se colocaron puestos y vendimias, a la cual en nuestros días se ha dado el nombre de "Plaza del Niño Artillero". Ambas plazas, la del mercado y esta otra, quedaron comunicadas por un ancho corredor cubierto con una bóveda que sostenía parte de los claustros del convento; y la huerta del mismo fue dividida por una calle que se abrió para alargar la de la "Pila Seca" hasta la que actualmente se denomina "Juárez"; dándose algunos años después a aquélla, ya prolongada, el nombre de "5 de Mayo", que hasta el presente conserva”, cita Don Luis Velasco.
En los predios donde estaban el Parián y el jardín del Niño Artillero, posteriormente, ya en siglo XX, se construyeron los edificios de las escuelas primarias Independencia y Tresguerras, respectivamente.

SIGNIFICADO DE LA PALABRA PARIÁN
El nombre de “parián” tiene un origen tagalo filipino, que significa mercado y viene también de la palabra “parao”, del dialecto pothwari, de Paquistán, que significa lugar de descanso o parada temporal de un viaje largo.
Según Wikipedia, en México durante el siglo XVII y XIX se construyeron varios centros comerciales, de este tipo, en diversas ciudades. Su importancia radicó en la clase de productos que ahí se comercializaban: sedas, telas, zapatos, perlas, especias, entre muchos otros productos finos, que traían del Lejano Oriente. No fue el caso de Celaya.
 
Plano de la Celaya de José Ignacio Pérez, que se exhibe en el Museo de Historia Regional de Celaya.


LOS CARMELITAS
Los primeros religiosos carmelitas, que llegaron de Morelia a Celaya en 1597, encabezado por fray Pedro de San Hilarión, recibieron en donación predios propiedad de Don Juan del Castillo y de Don Francisco Hernández Molinillos, donde iniciaron la construcción del primer templo; para 1599 ya tenían también un convento, según relata fray José de Jesús Orzco Mozqueda, responsable del Archivo Histórico de la Provincia de los Carmelitas Descalzos en México.
El segundo templo y convento de los carmelitas, que se construyeron, estuvieron a cargo de Fray Andrés de San Miguel, los cuales se concluyeron hasta por el 1633 con fray Luca de la Cruz, como prior de convento de Celaya.

La plaza o jardín del Niño Artillero en la parte nororiente del templo del Carmen.

Con la aportación de algunos vecinos y la adquisición de nuevos predios, el convento y huerta se extendieron, según refieren algunos, hasta la hoy calle de Los Aztecas y otros indican que iban más allá, consideró el historiador Rafael Soldara Luna, de acuerdo al plano de Francisco Eduardo Tresguerras, que se encuentra en el Museo de Arte de Celaya, y un plano topográfico de 1869, elaborado por el ingeniero topógrafo y agrimensor José Ignacio Pérez, que se localiza en el Museo de Celaya Historia Regional.
Lo que fue El Parían entre 1861 a 1906, corresponde a un terreno del claustro del convento de los carmelitas, porque a partir de lo que hoy es Núñez de la Rioja empezaba la huerta del convento, donde había jardines y varias capillas pequeñas para los retiros de los frailes, según comentó fray Salvador Corona, de los padres carmelitas, quien nos remitió a los estudios y escritos de fray José de Jesús Orozco Mosqueda, responsable del Archivo Histórico de los Carmelitas Descalzos en México.
La calle que hoy conocemos como 5 de Mayo, se abrió expresamente para conmemorar un aniversario de la entonces reciente Batalla de Puebla, donde el Ejército Mexicano salió triunfante de la invasión francesa. Posteriormente se instaló ahí el Molino del Carmen, propiedad de Don Eusebio González, esposo de Doña Emeteria Valencia.

La calle 5 de Mayo se abrió después de las Batallas de Puebla para conmemorar este acontecimiento, aquí se instaló el Molino del Carmen.

viernes, 15 de noviembre de 2019

Mariachi del Conservatorio de Música de Celaya



El Mariachi del Conservatorio de Música y Artes de Celaya, se presentó en el auditorio municipal Francisco Eduardo Tresguerras, de Celaya. Acompañaron también al balate folclórico infantil del Instituto Tecnológico de Celaya.

miércoles, 13 de noviembre de 2019

ÓRALE mx: Edificios de Celaya y la región catalogados por el...

ÓRALE mx: Edificios de Celaya y la región catalogados por el...: Incluye: tumbas del Panteón Norte, la columna del barrio de El Zapote, los templos de Tamayo y de San Miguel Octopan, haciendas de Salva...

Edificios de Celaya y la región catalogados por el INAH, ahora en internet


Incluye: tumbas del Panteón Norte, la columna del barrio de El Zapote, los templos de Tamayo y de San Miguel Octopan, haciendas de Salvatierra, Juventino Rosas y Apaseo el Grande, así como el templo parroquial de San Miguel de Allende


Edificio central del Portal Corregidora, en Celaya. (foto: SECRETARIA DE CULTURA. - INAH. MEX.).



AGP

La Columna de la Inmaculada Concepción en el barrio de El Zapote, el templo parroquial de Rincón de Tamayo, el templo de San Miguel Octopan, el Panteón Norte, además de los templos del centro histórico y casas habitación de Celaya, así como haciendas de Juventino Rosas, Salvatierra y Apaseo el Grande, entre otros, forman parte de una lista de más de 85 mil fichas de inmuebles históricos del país, que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) publicó hoy en su nuevo sitio de internet: http://www.catalogonacionalmhi2016.inah.gob.mx.
Este nuevo sitio, del Sistema de Publicación y Administración del Catálogo Nacional de Monumentos Históricos Inmuebles, contiene fichas técnicas e información de cada uno de los bienes inmuebles catalogados, los cuales clasifica en: Monumentos Históricos, Conjuntos Arquitectónicos y Bienes Inmuebles con Valor Cultural.
En una consulta rápida, “a vuelo de pájaro”, permite constatar el registro de bienes inmuebles plenamente identificados por la mayoría de los pobladores de las ciudades de la región y del estado, pero también hay otras edificaciones menos conocidas o que ya no existen.
Templo parroquial de San Miguel Octopan, Celaya.

La clasificación viene acompañada de una ficha técnica, que en muchos casos está incompleta, pero abiertos a que los conocedores y autoridades de cada lugar aporten más información.
De Celaya, además del Conjunto de templos, también se encuentran las construcciones del Portal Corregidora, entre las cuales destaca el edificio del centro, cuya ficha indica que no cuenta con declaratoria oficial de monumento histórico, pero en su descripción señala:
“Inmueble de dos niveles ubicado al poniente del jardín principal de Celaya. La fachada se compone en el primer nivel de un portal formado por cinco arcos rebajados con clave ornamentada sobre columnas.
El segundo, dividido del primero por medio de una cornisa, está compuesto por cinco vanos de acceso con enmarcamientos y tres balcones, uno al centro abarcando tres y dos laterales; los vanos están rematados por un guardapolvo coronado con un medallón y motivos vegetales, sobre un par de consolas. A los costados se aprecian unas pilastras almohadilladas que sostienen el entablamento de friso ornamentado con relieves florales y una cornisa con dentículos.
Rematando al inmueble al centro se localiza un frontón partido curvo con dentículos y una guirnalda al interior, a los costados se aprecian unos copones”. Como se muestra en la fotografía que acompaña la ficha. (© INAH - DERECHOS RESERVADOS. SECRETARIA DE CULTURA. - INAH. MEX.).
Templo parroquial de Rincón de Tamayo, Celaya. (Foto: Secretaría de Educación. INAH-MEX).

Entre los conjuntos arquitectónicos se incluyen los templos parroquiales de Rincón de Tamayo y de San Miguel Octopan; así como el templo de El Corazón de María en Celaya, que fue catalogado como inmueble de valor cultural, pero se encuentra en proceso de análisis para su reclasificación.
Como conjunto funerario, aparece el Panteón Norte, de Celaya, cuya ficha técnica contiene una lista de sepulcros catalogados, como el de: Leopoldo Irigoyen, Familia Patiño, José Villanueva, Eusebio González y López, Francisco Molina y Secundino González, entre los casi 150 anteriores a 1920.
Panteón Norte de Celñaya. (Foto: Secretaría de Educación. INAH-MEX).

También aparecen varias haciendas de la región: hacienda de Roque (Instituto Tecnológico de Roque); de Batanes, de Salvatierra; hacienda La Providencia en San Antonio del Salitre, en Juventino Rosas, donde también se encuentra la hacienda Troje, en el Tecolote; la hacienda de La Labor, en Apaseo el Grande; y la Hacienda de Merino, de Cortazar.
Entre otros templos, el de San José de Llanos, de Juventino Rosas; de Apaseo el Grande, el templo Parroquial de San Miguel de Allende, el templo de La Moncada, así como las estaciones del tren de Apaseo el Grande, de San Juan de la Vega y de Acámbaro.
Portal de Salvatierra
Los inmuebles citados son sólo un ejemplo de toda la información que contiene la publicación del INAH, misma que se realizó con motivo del 80 aniversario del instituto.

sábado, 9 de noviembre de 2019

Nombres de lugares urbanos, referentes populares: Soldara

El templo del barrio de El Zapote y el monumento a la Fundación de Celaya.

*La toponimia urbana es parte de la tradición de un pueblo, que da significado, identidad y pertenencia a su gente; hoy, se le considera parte del patrimonio cultural de una comunidad: El Zapote, el Puente de las Monas, El Chubasco, el Riyito, el Parián, las Cajas, entre otros

AGP

En Celaya hay lugares de referencia común que se popularizaron en el tiempo; algunos permanecen, pese a ya no existir la realidad que les dio origen, otros son como recuerdos borrosos en el imaginario social y muchos más se perdieron en el tiempo. La dinámica social cambiante y la modernidad los pone en riesgo, más que en otros tiempos.
Hasta hace algunos años, los celayenses conocían dónde había impactado el supuesto “Cañonazo de Villa”; decían que, al ir del jardín principal a “El Zapote”, lugar donde se fundó Celaya, se pasaba por “El Chubasco” o por la “Alameda Hidalgo”; los más profanos y noctámbulos se citaban en “El Gallo de Oro”, que estaba a un costado del “Puente de las Monas”; pero los de más clase, diría hoy el Presidente, “los fifís”, lo hacían en “La Universal”, de Casimiro.
Entre la gente piadosa, como los albañiles, entre otros gremios, visitaban el templo de “La Cruz” el 3 de mayo; este templo estaba al final de “Calzada Independencia” y la calle Morelos; al quitar esta construcción, al fondo quedó al descubierto “La Balanza”; por el pasaje Guadalupe Victoria estaba “El Palmar Nacional” y por Democracia aún se encuentra “La Guadalupana”.
La torre de San Francisco, la Bola del Agua y la torre del mercado Morelos.

El ícono por excelencia de la ciudad y referente para todo visitante es “La Bola del Agua” y la “Columna de la Independencia”, Junto con el templo de San Francisco, dedicado a la Purísima Concepción, el que muchos visitantes confunden con la catedral, la cual está ubicada al lado poniente del templo franciscano, mismo que en tiempo de la colonia fue el “Templo de Indios”.
Todavía en los años ochenta del siglo pasado, muchos celayenses y visitantes se iban a bañar a los “Baños El Carmen” o a los “Baños Josefinos”; otros, de más “caché” (de más dinero) iban a “Los Arcos”, hasta que se inventaron las piscinas familiares; pero, años más atrás, la gente de los barrios se bañaba a “las cajas”, al sur de la ciudad, por “Palo Seco”, donde se juntaba el agua de los canales, para regar los cultivos; en el norte estaba la Recibidora, de la Hacienda de Roque.
La “Saca de la Venta”, al lado norte del panteón municipal, era un canal a cielo abierto, de la avenida Tecnológico a El Sauz, donde varios automovilistas fueron a parar al fondo en tiempo de lluvias, por el lodazal que se hacía. A un lado y otro estaban los campos de futbol del panteón y los de Vallehermoso, asentamiento que la gente nombraba como “Vallelodoso”. Otros campos de futbol eran los de los “Campos Molina”, los de “La Coca”, los de “Tierra Blanca”, todos de tierra, hasta los de la deportiva Miguel Alemán.
Templo del Carmen, obra de Francisco Eduardo Treguerras.

Las bodas más importantes se realizaban en el “Templo del Carmen”, hasta que se pusieron de moda las playas y luego San Miguel de Allende, con su catedral, según le llama la gente a su templo parroquial tradicional.
Antes de que existiera el “Mercado Morelos”, los comerciantes locales y los que traían sus productos del campo a ventar a la ciudad, lo hacían en “El Parián”, una explanada ubicada en la parte norponiente del templo del Carmen, junto al “Jardín del Niño Artillero”. Muy cerca de ahí estaba El Parque, donde se construyó el mercado 5 de Febrero.
Muchos de los nombres citados no fueron impuestos oficialmente, la gente se los dio por diferentes motivos, como parte de su identidad y referentes populares; algunos con mucho peso y tradición, pero otros sin mayor trascendencia.
Recientemente, en agosto de 2018, se descubrieron los vestigios de un puente sobre sobre la calle Madero y Río Bravo. El historiador Rafael Soldara Luna, con unos planos de Celaya en la mano, uno elaborado por Mariano de Orihuela, en 1806; otro, por Francisco Eduardo Tresguerras, en 1810, y el tercero, por el agrimensor José Ignacio Pérez, en 1869, dijo que se trataba de un puente construido sobre el arroyo conocido como “El Riyito”, que corría de norte a sur, desde los nacimientos naturales de “las ciénegas”, ubicadas en el norporiente de lo que hoy es la colonia Alameda.

Sobre ese mismo Riyito, pero en la calle Morelos, que era la salida del “Camino Real a Querétaro”, en tiempo de la Colonia, el escultor Longinos Núñez construyó el que hoy se conoce como el “Puente de Las Monas”, en 1844.
En los años ochenta del siglo pasado, todavía había señales del riyito en los patios de algunas casas, mesones y vecindades de esta zona, que se construyeron en los terrenos de la huerta del Convento de San Francisco, después de haber sido expropiados a consecuencia de las Leyes de Reforma.
“El Riyito”, el “Puente de Las Monas”, las “Ciénegas”, entre muchos otros lugares de los citados, son parte de “toponimia urbana” de Celaya; de su geografía y del imaginario de la sociedad; son nombres que se han dado a determinados lugares por diversas motivaciones y significados concretos, ya sea por su origen, por su contexto o por su contenido.
La toponimia urbana es parte de la tradición de un pueblo, que da significado, identidad y pertenencia a su gente; hoy, se le considera, también, parte del patrimonio cultural de una comunidad.
Además de los lugares citados, se pueden agregar, entre muchos otros: “El Panal”, “La Rodilla del Diablo”, “Cañitos”, “La Begoña”, la Plaza de Toros Aldama, la Plaza de Toros de los Jordan, la Glorieta de la Pepsi, la Estación del Tren.

A estos referentes populares, se suman también: el Río Laja, el Río Querétaro, el Puente Tresguerras, el Puente de La Moja (o puente Moja), el Puente de la Victoria, la Recibidora, la Saca de la Venta, El Canal de Labradores, Pelavacas y hoy el Parque Lineal.
Durante el tiempo de la Colonia y hasta después de la Revolución, la principal actividad económica dependía de las haciendas y de las primeras fábricas, de ahí que también fueron referentes importantes: la Hacienda de Trojes, la Hacienda de Santa Rita, la Hacienda de Roque, la Hacienda de Santa Anita, la Hacienda de San Juanico, la Hacienda de San Nicolás, la Hacienda de Camargo, la Hacienda Don Gu, la Hacienda Del Bosque, la Hacienda de Juan Martín, la Fábrica de Hilados y Tejidos Zempoala, La Favorita, El Buen Tono, el Molino del Carmen (en 5 de Mayo), después la Harinera Euskaro, la EMBASA, Arancia, Cuadritos, la Coca, la Pépsi y Mister Q., entre otras.
Los templos y barrios también han sido sitios de reunión y referencia de los pobladores: El Zapote, San Francisco, la Tercera Orden, San Agustín, El Carmen, San Juan de Dios (hospital fundado por Don Vasco de Quiroga), San Antonio, La Merced, Santiaguito y “la calle de los moneros”, Tierras Negras, El Santuario, San Miguel, San Juan, La Resurrección, La Cruz y Santo Cristo, donde estaba la calle de los Encuerados, entre otros.
Fábrica de Alcohol La Internacional, junto al Buen Tono

PATRIMONIO URBANO INTANGIBLE, EN RIESGO
Como estos nombres, han existido muchos, que han sido y son lugares de referencia popular en Celaya, que le dan significado, identidad y pertenencia a sus habitantes.
Hoy se le conoce, por los estudiosos del tema, como la “Toponimia Urbana”, misma que en otros lugares ha permitido realizar proyectos de rescate y preservación, como parte de un patrimonio intangible; forma parte de la historia de determinados grupos sociales o de toda una población, que perduran en el tiempo o que se pierden rápidamente, amenazados por la urbanización y la modernidad.
Una investigación del historiador José Jorge Delgado Buendía, del área de Servicios Educativos del Museo de Celaya, Historia Regional, coordinado por el historiador Rafael Soldara Luna, que publicaremos, caso por caso, en este espacio, permitirá conocer el origen de algunos nombres de los lugares más populares, que sirven o servían de referencia y orientación a los pobladores.
También participaron en este trabajo: Estefanía Juárez Herrera, Estela Blanca Elodia Reyna Rodríguez y José Jorge Delgado Llanos.

(En la próxima entrega trataremos lo sucedido con El Parián).

lunes, 4 de noviembre de 2019

NOMBRES DE LUGARES POPULARES EN CELAYA, A TRAVÉS DE LOS AÑOS

El Parián 
NOMBRES DE LUGARES MUY POPULARES EN CELA, QUE SIRVEN O SIRVIERON DE REFERENCIA A SU GENTE; ALGUNOS YA HAN DESAPARECIDO, COMO: EL ZAPOTE, TIERRAS NEGRAS, PALO SECO, EL PARIÁN, CALZADA JUÁREZ, LOS CAMPOS DIANA, ETC. (Foto: EL PARÍAN, del Archivo Histórico de Celaya).
ESPERE REPORTAJE Y ENTREVISTAS.
La antigua Calzada Juárez, hoy calle Benito Juárez.

sábado, 2 de noviembre de 2019

CALAVERAS LITERARIAS













DÍA DE MUERTOS. ¿Por qué orar por los difuntos?


Los altares y ofrenda a los muertos tienen un sentido de trascendencia en la vida después de la muerte: Carlos Sandoval

AGP

Para la Iglesia Católica, la celebración de los Fieles Difuntos o Día de Muertos le permite recordarle a los fieles los tres momentos de la Iglesia de Cristo: la Iglesia Peregrina, la Iglesia Purgante y la Iglesia Triunfante. La primera es la iglesia de los fieles que viven en la tierra, la segunda es la iglesia que se encuentra purgando la pena temporal de sus pecados, y la tercera es la iglesia de los cristianos cuyas almas ya están gozando de la alegría del cielo.
El padre Carlos Sandoval Rangel, párroco del templo del Sagrado Corazón de Jesús, en Jardines de Celaya, explicó la diferencia de la festividad del uno de noviembre, Día de la Iglesia Triunfante, de las almas que ya están en la presencia de Dios; y la del dos de noviembre, Día de la Iglesia Purgante, de los fieles difuntos que están en proceso de purgar la Pena Temporal por sus pecados, antes de llegar a vivir la alegría del cielo.
Especificó que el uno de noviembre es el Día de Todos los Santos, que son todos los familiares, padres, hermanos o parientes, que fallecieron y están viviendo la alegría de estar en el cielo; son santos, aunque no hayan sido proclamados oficialmente como tales por la iglesia; son santos en la misma categoría de todos los santos.
El dos de noviembre, la Iglesia Católica celebra a los fieles difuntos de la Iglesia Purgante, que son todas las almas de los fieles, a quienes les fueron perdonados sus pecados por el sacramento de la confesión, pero tienen que purgar una pena temporal, dependiendo de la gravedad de sus faltas.
La pena temporal se puede saldar por la indulgencia plenaria que otorga la iglesia en determinadas circunstancias y requisitos o por la oración de los fieles de la Iglesia Peregrina, todos las personas que aún vivimos en la tierra.
De ahí la importancia de orar por los difuntos: si están en la Iglesia Purgante para que salden pronto la pena temporal de sus pecados, y si están en la Iglesia Triunfante para unirnos con ellos a la alegría de estar en el cielo.
Altar de Muertos tradicional en Oaxaca

LOS ALTARES Y OFRENDAS A LOS MUERTOS
La costumbre muchas familias cristiana de poner altares a los muertos, en sus casas, para recordarlos, venerarlos y orar por ellos, expresan un sentido profundo de trascendencia en el más allá, en la vida eterna; en un lugar de luz para el espíritu.
El sentido de la otra vida es un sentimiento profundo del ser humano, independientemente de sus creencias; pero, para los cristianos tiene un sentido especial en la Resurrección de Cristo, explica el padre Carlos Sandoval.
Gozar de la presencia de Dios en la eternidad es motivo de alegría, a la cual nos unimos los cristianos vivos a través de la oración.
Foto de Yes

RESCATE DE UNA CULTURA POPULAR
Los altares y ofrendas a los muertos es una tradición de la religiosidad popular, que se empezó a perder hace tiempo, por todos los cambios sociales y reformas en la misma Iglesia Católica; sin embargo, la tradición como tal, sacada de ese contexto religioso, se rescata como un valor cultural de los pueblos prehispánicos y de los pueblos indígenas que aún perduran.
Al respecto, el historiador Rafael Soldara Luna, director del Museo de Historia Regional de Celaya, comenta que gracias a la incursión del Halloween en nuestro país y principalmente en las escuelas, propició un movimiento de rescate de la tradición de las ofrendas a las muertos y los altares dedicados a los seres de ultratumba.

UNA TRADICIÓN DEL PUEBLO
El altar de muertos es un elemento fundamental de las tradiciones mexicanas del Día de Muertos. Los altares se instalan en las casas en honor a los muertos de la familia, donde se coloca la ofrenda, que consiste en comida, bebidas, velas, flores e incienso, entre otros elementos u objetos que usó el difunto en vida terrenal.
De acuerdo a analistas sociales e historiadores, los altares de muertos es el resultado del sincretismo de las creencias prehispánicas y las religiosas de la cultura europea, que trajeron los conquistadores y los misioneros españoles.
“Estos altares, producto del sincretismo religioso, guardan todavía una enorme similitud en elementos simbólicos y estéticos con los Tlamanalli (del náhuatl - Tlamana: ofrecer, -lli sufijo, "La Ofrenda"), elaborados por los grupos que aún guardan la tradición de los pueblos originarios”. (Wikipedia, la enciclopedia de contenido libre).